Musk cofundó OpenAI en 2015 como una organización sin fines de lucro y aseguró haber aportado al menos 44 millones de dólares en sus primeros años. Sin embargo, abandonó la empresa en 2018 tras una fuerte disputa interna por el control de la compañía.
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Elon Musk compareció ante un tribunal de Oakland, California, en un juicio que podría redefinir el futuro de la inteligencia artificial y el rumbo de una de las compañías más influyentes del sector: OpenAI. El empresario aseguró que su demanda no se limita a una disputa corporativa, sino que involucra una tecnología que, según advirtió, “también podría matarnos a todos”.

Elon Musk
Musk demandó a OpenAI, así como a su director ejecutivo Sam Altman y a su presidente Greg Brockman, al considerar que traicionaron la misión original sin fines de lucro con la que nació la organización en 2015.
El magnate sostiene que fue engañado y que la empresa abandonó su propósito inicial de desarrollar inteligencia artificial segura, abierta y orientada al bien público.
La demanda, presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California, reclama una indemnización de 130,000 millones de dólares y exige que OpenAI regrese a su estructura sin ánimo de lucro. Además, Musk solicita la salida de Altman y Brockman de la junta directiva.
Durante su testimonio, Musk afirmó tener “profundas inquietudes” sobre la inteligencia artificial. Explicó que esta tecnología puede generar prosperidad global, pero también consecuencias devastadoras para la humanidad si no se desarrolla con responsabilidad.
“No queremos acabar con un desenlace al estilo de ‘Terminator’”, declaró desde el estrado, al justificar por qué ayudó a fundar una organización enfocada en crear sistemas de IA seguros y abiertos.
Musk cofundó OpenAI en 2015 como una organización sin fines de lucro y aseguró haber aportado al menos 44 millones de dólares en sus primeros años. Sin embargo, abandonó la empresa en 2018 tras una fuerte disputa interna por el control de la compañía.
Un año después de su salida, OpenAI creó una filial con fines de lucro para atraer mayor financiación. En 2025, la empresa evolucionó hacia una corporación sin fines de lucro de beneficio público bajo la fundación OpenAI. Para Musk, este cambio representa una traición directa a la misión original.
Además, Microsoft, señalada como codemandada, enfrenta acusaciones por supuesta complicidad en el incumplimiento de la obligación fiduciaria de OpenAI con fines benéficos. La tecnológica rechazó estas acusaciones y sostuvo que los argumentos de Musk carecen de fundamento y precisión.
OpenAI, por su parte, ha defendido con firmeza su postura y asegura que la demanda responde a una motivación personal y competitiva. La empresa sostiene que fue el propio Musk quien impulsó en su momento una estructura con fines de lucro y que su salida ocurrió porque no logró obtener el control total de la organización.
Bill Savitt, abogado principal de OpenAI, fue contundente durante su alegato inicial al afirmar que Musk simplemente no aceptó que la empresa continuara sin él.
“Estamos aquí porque el señor Musk no se salió con la suya en OpenAI. Mis clientes tuvieron la audacia de seguir adelante y triunfar sin él”, declaró Savitt ante el tribunal.
Según la defensa, la actual ofensiva judicial responde a celos, arrepentimiento por haber abandonado la empresa y al deseo de perjudicar a un competidor directo, especialmente ahora que Musk lidera su propia firma de inteligencia artificial: xAI.
Este juicio cobra aún más relevancia porque OpenAI planea salir a bolsa posiblemente este mismo año. Una oferta pública exitosa podría consolidar aún más su liderazgo en el sector y permitirle dominar un mercado donde ya lleva ventaja.
Si Musk logra imponerse, no solo podría frenar ese avance, sino también fortalecer la posición de xAI frente a uno de sus principales rivales.
La controversia ya era intensa incluso antes del inicio formal del juicio. Musk utilizó su red social X para publicar mensajes agresivos contra Altman y Brockman, a quienes acusó de haber robado una organización benéfica.
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers reprendió públicamente al empresario por estas publicaciones y advirtió que podría imponer una orden de silencio si continuaba comentando el caso en redes sociales. Finalmente, Musk aceptó limitar sus mensajes sobre el proceso, al igual que Altman y Brockman.
La selección del jurado también presentó tensión. Los abogados de Musk intentaron excluir a varios candidatos que habían expresado opiniones muy negativas sobre él, incluyendo personas que lo calificaron como “codicioso” y “pedazo de basura”.
La jueza respondió que la impopularidad pública no invalida la integridad del proceso judicial.

Ahora, cientos de correos electrónicos, mensajes de texto, registros de llamadas y documentos internos serán claves para determinar quién dice la verdad.
Entre ellos destaca un correo de 2023 en el que Altman le dijo a Musk que era su “héroe”, aunque le dolían sus constantes ataques contra OpenAI. Musk respondió con una frase que resume el tono de todo este enfrentamiento: “El destino de la civilización está en juego”.
Fuente: CNN





