Las bolsas de alimentos para bebés se han convertido en uno de los productos más populares por su practicidad, facilidad de transporte y rapidez al momento de alimentar a los más pequeños. Sin embargo, una nueva investigación expuso lo que contienen estos envases plásticos y el riesgo que implica para los niños.
Greenpeace International reveló que encontraron microplásticos en alimentos infantiles vendidos en bolsas de plástico flexible por reconocidas marcas del mercado, entre ellas Nestlé y Danone.
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La investigación generó inquietud dentro y fuera de Estados Unidos debido a que los bebés son considerados uno de los grupos más vulnerables frente a este tipo de exposición química y ambiental.

Un problema microscópico, pero grave
Tal como expuso la organización Greenpeace, los microplásticos son pequeñas partículas de plástico de menos de cinco milímetros que se encuentran prácticamente en todas partes.
Han sido detectados en el agua potable, en el aire, en los océanos, en alimentos de consumo diario e incluso en el cuerpo humano. Pero, ahora, Greenpeace señaló que también están presentes en productos diseñados para bebés.
El estudio, titulado “Plásticos diminutos, un gran problema: los riesgos ocultos de las bolsas de plástico para alimentos infantiles”, analizó productos de marcas como Gerber y Happy Baby Organics.
Según los resultados, todas las muestras examinadas contenían partículas microscópicas de plástico. Los investigadores también encontraron sustancias químicas relacionadas con el material de los envases tanto en las bolsas como en los propios alimentos.

Greenpeace detalló que las bolsitas de Gerber (Nestlé) contenían hasta 54 partículas de microplásticos por cada gramo de comida, mientras que las de Happy Baby Organics (Danone) alcanzaban hasta 99 partículas por gramo.
Eso significa que, en apenas una cucharadita de alimento, un bebé podría ingerir cientos de fragmentos microscópicos de plástico.
El informe estima que un solo envase expone a un niño a más de 5,000 partículas de microplásticos en algunos productos y hasta más de 11,000 en otros.
Aunque todavía existen investigaciones en desarrollo sobre el impacto exacto de los microplásticos en la salud humana, los especialistas coinciden en que la exposición constante preocupa por el riesgo en etapas tempranas del desarrollo.
¿Por qué las bolsas de alimentos son peligrosas?
La preocupación aumenta porque los bebés tienen organismos mucho más sensibles que los adultos. Sus órganos aún están en formación y consumen grandes cantidades de alimentos en relación con su peso corporal.
Eso significa que pequeñas cantidades de sustancias potencialmente dañinas, presentes en bolsas de alimentos u otros productos, podrían tener un mayor impacto en ellos.
Greenpeace sostiene que este tipo de exposición no solo proviene del contenido del alimento, sino también del material utilizado para fabricar los envases.
Según el informe, el polietileno, un plástico utilizado en el revestimiento interno de las bolsas, sería la fuente principal de los microplásticos encontrados en la comida infantil.

Además de las partículas plásticas, los análisis detectaron químicos asociados a los envases, incluyendo una sustancia llamada 2,4-DTBP, considerada un posible disruptor hormonal.
Los disruptores hormonales son compuestos que podrían alterar el funcionamiento normal del sistema endocrino, responsable de regular hormonas importantes para el crecimiento y el desarrollo.
Hasta ahora, las compañías mencionadas en la investigación no han anunciado cambios inmediatos en sus productos.
Sin embargo, el informe ha aumentado la presión sobre las grandes marcas de alimentos infantiles para revisar sus procesos de fabricación y sus sistemas de empaquetado.
Greenpeace pidió públicamente a las empresas del sector que adopten alternativas reutilizables y libres de sustancias tóxicas.
Aunque las bolsas de comida para bebés siguen siendo muy utilizadas por su practicidad, algunos especialistas recomiendan reducir su uso frecuente mientras continúan las investigaciones sobre los efectos de los microplásticos.
Fuente: Con información de Greenpeace International e Infobae





