Con esta alianza entre EE. UU. y República Dominicana, ambos apuestan por un modelo de cooperación que combina recursos financieros, transferencia de conocimientos y construcción de capacidades permanentes. El objetivo final es asegurar que los avances alcanzados en materia de salud pública se mantengan en el tiempo y beneficien directamente a la población dominicana, al mismo tiempo que fortalecen la seguridad sanitaria compartida en la región.
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Estados Unidos y la República Dominicana firmaron un memorando de entendimiento que consolida una alianza estratégica en materia de salud pública con una inversión conjunta superior a los 60 millones de dólares para los próximos cinco años.
El acuerdo busca fortalecer la capacidad de respuesta ante el VIH, la resistencia antimicrobiana y otras amenazas sanitarias emergentes, al tiempo que promueve la sostenibilidad del sistema de salud dominicano.

EE. UU. y República Dominicana
La firma se realizó en Santo Domingo y contó con la participación de Prashant Hemady, ministro consejero en funciones de la Embajada de Estados Unidos, y Víctor Atallah, ministro de Salud Pública de la República Dominicana.
El memorando establece un modelo de coinversión progresiva que contempla un aporte de 46 millones de dólares por parte del gobierno estadounidense y 14 millones de dólares del Estado dominicano, para un total de 60 millones.
Según lo informado por la Embajada de Estados Unidos en el país, el esquema financiero está diseñado para garantizar la apropiación nacional de los programas y asegurar la continuidad de los servicios esenciales una vez concluido el periodo de apoyo internacional.
La participación dominicana aumentará de manera gradual hasta representar el 30 % del compromiso financiero estadounidense, consolidando así un modelo de corresponsabilidad.
El acuerdo prioriza áreas críticas que inciden directamente en la seguridad sanitaria regional. Entre ellas destacan el control y la gestión de la epidemia de VIH, el combate a la resistencia antimicrobiana, el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y la preparación ante brotes de enfermedades infecciosas.
Estas líneas de acción buscan no solo responder a crisis actuales, sino anticipar riesgos futuros mediante estructuras permanentes.
Durante la ceremonia, Hemady subrayó que el memorando refleja un compromiso duradero con la salud y la prosperidad compartida entre ambas naciones.
Explicó que la inversión conjunta permitirá fortalecer instituciones, robustecer la infraestructura sanitaria y proteger a las comunidades frente a amenazas emergentes.
También resaltó que el acuerdo tiene una dimensión regional, ya que la estabilidad sanitaria en el Caribe impacta directamente en la seguridad colectiva.
Por su parte, Atallah destacó que el pacto marca un cambio de enfoque en la gestión pública de la salud. Señaló que el país avanza de un modelo centrado en la reacción ante emergencias hacia uno basado en la anticipación y la resiliencia estructural.
A su juicio, la consolidación de capacidades técnicas permanentes reducirá vulnerabilidades estratégicas y reforzará la institucionalidad.
El programa contempla inversiones en el fortalecimiento de laboratorios, la modernización de sistemas de información sanitaria y la capacitación continua del personal médico y técnico.
Estas medidas buscan mejorar la calidad del diagnóstico, optimizar la recopilación de datos y acelerar la toma de decisiones frente a posibles brotes.
La cooperación bilateral en salud entre Estados Unidos y la República Dominicana se remonta a varias décadas y ha contribuido a reducir la incidencia de enfermedades transmisibles, ampliar el acceso a tratamientos y mejorar la atención primaria.
Este nuevo memorando se enmarca en la Estrategia Global de Salud impulsada por Washington y proyecta una transición hacia un mayor liderazgo local.

Las autoridades señalaron que el fortalecimiento institucional es clave para garantizar que las comunidades dominicanas mantengan acceso a servicios esenciales y que el país esté preparado para detectar y responder de forma oportuna a amenazas infecciosas.
La inversión, además de atender desafíos inmediatos, busca consolidar un sistema de salud más ágil, resiliente y sostenible.
Con esta alianza entre EE. UU. y República Dominicana, ambos apuestan por un modelo de cooperación que combina recursos financieros, transferencia de conocimientos y construcción de capacidades permanentes. El objetivo final es asegurar que los avances alcanzados en materia de salud pública se mantengan en el tiempo y beneficien directamente a la población dominicana, al mismo tiempo que fortalecen la seguridad sanitaria compartida en la región.
Fuente: Infobae





