Un nuevo episodio del fenómeno climático El Niño podría desarrollarse en las próximas semanas y convertirse en uno de los más intensos registrados desde que existen mediciones modernas.
La posibilidad de que alcance la categoría de “Super El Niño” ha encendido las alertas entre científicos y organismos internacionales debido a los efectos que podría provocar sobre un planeta que ya enfrenta las consecuencias del cambio climático causado por la actividad humana.
Leer más: SC entre los estados más peligrosos para peatones
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que las condiciones actuales favorecen el desarrollo de un fenómeno de gran intensidad durante el resto de 2026.
Según diversos modelos climáticos elaborados por agencias meteorológicas nacionales, este episodio podría situarse entre los más fuertes observados desde 1950 e incluso superar algunos récords históricos.

Super El Niño
Los expertos han seguido de cerca la evolución de las temperaturas en una región clave del océano Pacífico tropical. Durante diciembre, las aguas de esta zona se mantenían más frías de lo habitual y no mostraban señales claras de El Niño.
Sin embargo, apenas tres meses después comenzó a observarse un calentamiento significativo, especialmente frente a las costas de Sudamérica.
En abril, los científicos ya consideraban evidente que el fenómeno estaba en desarrollo. Desde entonces, las temperaturas superficiales del mar han continuado aumentando de forma sostenida, reforzando las previsiones de un episodio de gran magnitud.
El Niño se produce cuando cambios en los patrones de los vientos permiten que las aguas cálidas se expandan a través del océano Pacífico tropical. Este proceso altera la circulación atmosférica global y modifica los patrones de temperatura y precipitaciones en numerosas regiones del mundo.
Para los investigadores, una de las señales más preocupantes se encuentra bajo la superficie del océano. Datos obtenidos mediante satélites, boyas y flotadores oceánicos muestran una enorme masa de agua excepcionalmente cálida desplazándose lentamente hacia el este.
En algunos sectores, las temperaturas superan en más de seis grados Celsius los valores promedio.
Los especialistas consideran que este calor acumulado en las profundidades suele anticipar un calentamiento posterior de las aguas superficiales, lo que aumenta la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad excepcional.
Las previsiones actuales sitúan el posible pico del fenómeno hacia noviembre de 2026. Algunos modelos estiman anomalías de temperatura superiores a los dos grados Celsius respecto al promedio, umbral que define los episodios clasificados como “muy fuertes” o “Super El Niño”.
Desde 1950 solo se han registrado unos pocos eventos de esta magnitud. Entre los más recordados figuran los ocurridos en 1982 y 2015. No obstante, varios científicos consideran que el episodio actual podría rivalizar con aquellos o incluso superarlos.
Las consecuencias potenciales abarcan distintas regiones del planeta. Un El Niño intenso suele generar condiciones más cálidas y secas en sectores de Sudamérica, Australia y el Sudeste Asiático, incrementando el riesgo de sequías e incendios forestales.
También puede afectar el comportamiento del monzón en India y favorecer condiciones más secas en el norte del Cuerno de África. Por el contrario, algunas regiones podrían experimentar lluvias superiores a lo habitual. Entre ellas destacan partes del sur de Estados Unidos y zonas del este de Asia, donde aumenta el riesgo de inundaciones.
Además de sus efectos meteorológicos inmediatos, los grandes episodios de El Niño suelen tener consecuencias económicas significativas. Eventos anteriores han estado asociados con pérdidas económicas valoradas en cientos de miles de millones de dólares debido a daños en cultivos, interrupciones comerciales y alteraciones en las cadenas globales de suministro.
Sin embargo, la preocupación actual va más allá de la intensidad del fenómeno. Los expertos subrayan que este posible Super El Niño se desarrollaría en un contexto climático sin precedentes. Las temperaturas globales ya se encuentran elevadas como consecuencia del calentamiento provocado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.
Históricamente, los años dominados por El Niño suelen registrar aumentos temporales de la temperatura global. En episodios intensos, el incremento puede rondar los 0,2 grados Celsius adicionales. Aunque estas variaciones son transitorias, se suman a una tendencia de calentamiento de largo plazo que continúa acelerándose.
Por ello, numerosos especialistas consideran probable que 2027 se convierta en el año más cálido jamás registrado.

Incluso si el fenómeno no alcanza oficialmente la categoría de Super El Niño, sus efectos podrían ser extraordinariamente severos debido a la combinación entre la variabilidad natural del clima y el calentamiento global acumulado durante las últimas décadas.
La evolución definitiva del fenómeno dependerá de factores atmosféricos que aún son difíciles de predecir. No obstante, los científicos coinciden en que el mundo se enfrenta a un episodio que podría marcar un nuevo punto de referencia en la historia climática reciente.
Fuente: BBC





