El uso de redes sociales a edades cada vez más tempranas podría tener relación con una mayor probabilidad de experimentar con alcohol, tabaco y cannabis durante la adolescencia.
Así lo revela una investigación publicada en The american journal of psychiatry, que analizó durante cuatro años los hábitos digitales de cientos de jóvenes y encontró una asociación significativa entre el inicio precoz en estas plataformas y el consumo temprano de sustancias.
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El estudio aporta nuevos datos a un debate que preocupa cada vez más a familias, educadores y especialistas en salud mental.
Aunque los investigadores aclaran que los resultados no demuestran una relación directa de causa y efecto, sí muestran una conexión consistente entre el tiempo dedicado a las redes sociales y la experimentación con sustancias adictivas.

Relación
Actualmente, la mayoría de las plataformas establece los 13 años como edad mínima para abrir una cuenta. Sin embargo, cerca del 40 % de los niños y adolescentes de entre 8 y 12 años ya utiliza redes sociales, una realidad que ha encendido las alarmas entre los expertos.
La investigación fue liderada por el doctor Jason M. Nagata, profesor asociado de Pediatría en la Universidad de California en San Francisco. Para desarrollar el trabajo, utilizó datos del Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente, uno de los seguimientos más amplios realizados sobre jóvenes en Estados Unidos.
El análisis incluyó a adolescentes de entre 9 y 16 años y permitió identificar cuatro patrones principales de uso de redes sociales. El primero correspondía a quienes prácticamente no utilizaban estas plataformas.
El segundo agrupaba a quienes mantenían un uso moderado con un crecimiento gradual. El tercero incluía a jóvenes que comenzaron a utilizar redes sociales alrededor de los 11 años y aumentaron rápidamente su tiempo de exposición.
Finalmente, el cuarto grupo estaba formado por niños que iniciaron su actividad digital a los 9 años y registraron un crecimiento acelerado en el uso.
Los resultados mostraron que los adolescentes pertenecientes a los grupos con mayor incremento de actividad digital presentaban una probabilidad más elevada de experimentar con sustancias en comparación con quienes reportaban un uso mínimo o inexistente.
La diferencia fue especialmente marcada en los casos de uso más temprano e intensivo. Los jóvenes que dedicaban tres horas o más al día a las redes sociales tenían casi 17 veces más probabilidades de probar cannabis y 14 veces más posibilidades de experimentar con tabaco que aquellos con una exposición muy reducida.
Según Nagata, uno de los factores que podría explicar esta relación es la exposición constante a contenidos relacionados con el consumo de sustancias. Los adolescentes no solo reciben publicidad de bebidas alcohólicas y otros productos, sino que también observan publicaciones de usuarios que muestran estas prácticas de forma positiva y atractiva.
La investigación señala que más del 50 % de los adolescentes afirma haber visto publicidad de alcohol en internet. Además, cerca del 61 % asegura observar publicaciones relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas realizadas por personas de su misma edad.
Para los especialistas, este fenómeno puede generar una percepción distorsionada de la realidad. Las redes sociales suelen mostrar experiencias asociadas a diversión, popularidad o aceptación social, mientras que las consecuencias negativas rara vez aparecen en las publicaciones.
Una revisión previa de 73 estudios citada en la investigación encontró que aproximadamente el 77 % del contenido relacionado con sustancias presenta una visión positiva de su consumo.
La doctora Courtney Blackwell, profesora asociada de Ciencias Médicas Sociales de la Universidad Northwestern, destacó la importancia de este trabajo debido a que analiza la evolución de los mismos adolescentes durante varios años.
Según explicó, esta metodología permite comprender mejor cómo cambian los hábitos digitales y sus posibles efectos a largo plazo.
Ante estos hallazgos, organizaciones como la Asociación Estadounidense de Psicología y la Academia Estadounidense de Pediatría recomiendan que los padres adopten un papel activo en el acompañamiento digital de sus hijos.
Los especialistas sugieren establecer planes familiares de uso de medios digitales, conversar regularmente sobre los contenidos que consumen los menores y fomentar actividades alternativas como el deporte, la convivencia familiar o los pasatiempos presenciales.

También insisten en que la comunicación debe comenzar antes de que aparezcan los problemas. Conocer las plataformas que utilizan los hijos, hablar sobre los riesgos y dar ejemplo mediante hábitos saludables son medidas consideradas fundamentales.
Los expertos concluyen que las redes sociales forman parte de la vida cotidiana de millones de adolescentes, pero advierten que el acompañamiento familiar y la educación digital siguen siendo herramientas decisivas para reducir riesgos y promover un desarrollo más saludable.
Fuente: CNN





