El uso de inhalantes entre adolescentes en Estados Unidos encendió las alarmas de especialistas y autoridades sanitarias tras la publicación de un nuevo estudio que revela que más de medio millón de jóvenes consumieron estas sustancias durante el último año.
La preocupación crece especialmente por el impacto de las redes sociales, donde productos como el óxido nitroso, conocido como “gas de la risa”, son promocionados como una práctica recreativa aparentemente inofensiva
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La investigación, publicada en la revista Preventive Medicine, analizó datos recopilados entre 2021 y 2023 a partir de encuestas realizadas a más de 33,700 adolescentes.
Los resultados mostraron que el 2.2 % reconoció haber usado inhalantes en el último año, mientras que un 0.7 % admitió haberlos consumido en el último mes. Además, el 0.3 % cumplía criterios relacionados con trastornos por uso de inhalantes.

Inhalantes
La doctora Leana Wen, médica de emergencias y profesora asociada adjunta en la Universidad George Washington, explicó que los inhalantes son sustancias químicas capaces de alterar el funcionamiento mental cuando sus vapores son inhalados.
Entre los productos más utilizados figuran el pegamento, la gasolina, el diluyente de pintura, los aerosoles, el betún para zapatos y el óxido nitroso.
Según la especialista, uno de los factores que vuelve especialmente peligrosas estas sustancias es que suelen encontrarse fácilmente en hogares, escuelas y tiendas. Además, su bajo costo y disponibilidad generan una falsa percepción de seguridad entre muchos adolescentes.
“El hecho de que sean productos de uso cotidiano puede hacer que los jóvenes crean erróneamente que no representan un riesgo grave para la salud”, advirtió Wen.
El estudio también detectó que los adolescentes de entre 12 y 13 años registran tasas de consumo más altas que los jóvenes de 14 a 17 años. Los investigadores señalaron que los inhalantes suelen convertirse en una de las primeras sustancias con las que experimentan los menores debido a su fácil acceso.
Otro hallazgo relevante fue la estrecha relación entre el consumo de inhalantes y otros comportamientos de riesgo. Los adolescentes que consumían tabaco, participaban en peleas físicas o cometían robos mostraban mayores probabilidades de usar estas sustancias y desarrollar dependencia.
Aunque los niveles generales de consumo fueron similares entre hombres y mujeres, el estudio indicó que las adolescentes presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar trastornos asociados al uso de inhalantes.
Los investigadores sugirieron que esto podría relacionarse con una transición más rápida desde la experimentación hasta el consumo problemático.
En cuanto a los riesgos para la salud, la doctora Wen alertó que los efectos inmediatos pueden incluir mareos, náuseas, dificultad para hablar, problemas de coordinación y alteraciones del juicio. Algunas personas también pueden sufrir alucinaciones o pérdida de conocimiento.
Sin embargo, las consecuencias más preocupantes aparecen con el consumo prolongado. Los inhalantes pueden provocar daños permanentes en el cerebro, los nervios, el hígado, los riñones y el corazón.
Además, algunas sustancias están vinculadas con el llamado síndrome de muerte súbita por inhalación, una alteración fatal del ritmo cardíaco que puede ocurrir incluso tras un solo episodio de consumo.
El óxido nitroso se convirtió en uno de los principales focos de preocupación debido a su creciente popularidad en redes sociales. Aunque esta sustancia tiene usos médicos legítimos en procedimientos de sedación y control del dolor, especialistas advierten que el uso recreativo representa riesgos severos.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ya emitió advertencias sobre su uso indebido. Según datos citados por Wen, más de 13 millones de estadounidenses reconocieron haber consumido óxido nitroso de manera inapropiada en 2023.
La exposición repetida a esta sustancia puede afectar el funcionamiento de la vitamina B12, esencial para el sistema nervioso y la producción de células sanguíneas. Los expertos alertan que el abuso intensivo puede generar hormigueo, dificultad para caminar, daños neurológicos permanentes e incluso lesiones en la médula espinal.

Frente a este escenario, la especialista recomendó que padres y cuidadores mantengan conversaciones directas y claras con los adolescentes sobre los riesgos asociados a estas prácticas y sobre el contenido que consumen en internet.
También señaló que existen señales de advertencia que pueden ayudar a detectar el problema, como olores químicos en la ropa, presencia de cartuchos vacíos o aerosoles, cambios bruscos de comportamiento, irritabilidad, bajo rendimiento escolar y episodios frecuentes de mareos o fatiga.
Para los expertos, la comunicación abierta y el acompañamiento familiar continúan siendo herramientas fundamentales para prevenir el consumo de inhalantes y reducir el impacto de una tendencia que sigue creciendo entre los jóvenes estadounidenses.
Fuente: CNN





