Vivimos en una época en la que estar ocupado parece haberse convertido en una señal de éxito. Revisar correos mientras respondemos mensajes, escuchar una reunión mientras hacemos otras actividades o intentar resolver varios asuntos al mismo tiempo se ha vuelto parte de la rutina diaria de muchas personas. La idea de ser multitarea suele asociarse con eficiencia, rapidez y capacidad de organización.
Sin embargo, algunos expertos advierten que detrás de esta necesidad constante de hacer muchas cosas a la vez puede existir algo más profundo: una forma de evitar momentos incómodos, emociones difíciles o conflictos que preferimos no enfrentar.
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Si bien muchas personas creen que pueden realizar varias actividades importantes al mismo tiempo, la realidad es que el cerebro humano tiene limitaciones cuando se trata de mantener la atención dividida en diferentes tareas complejas. Más que hacer varias cosas simultáneamente, lo que ocurre es un cambio constante de enfoque entre una actividad y otra.
Según la coach de desarrollo personal y gestión emocional, Teresa Herrero, es importante abandonar la obsesión por la multitarea y recuperar la capacidad de concentrarse en una sola tarea. Esta práctica no solo ayuda a mejorar la productividad, sino que también permite cuidar la concentración, la memoria y la capacidad de retener información.

Multitarea y una falsa sensación de productividad
Una de las principales razones por las que muchas personas defienden la multitarea es porque genera la sensación de estar aprovechando mejor el tiempo. Completar varias tareas al mismo momento puede parecer un logro, pero en la práctica puede tener un efecto contrario.
Cuando una persona cambia constantemente de una actividad a otra, el cerebro necesita tiempo y energía para volver a ubicarse. Cada interrupción obliga a recordar dónde se había quedado, qué información era importante y cuál era el siguiente paso.
Por ejemplo, alguien que está escribiendo un correo laboral mientras revisa mensajes de WhatsApp y responde notificaciones puede sentir que está avanzando en varias áreas. Sin embargo, es más probable que cometa errores, olvide información importante o tenga que revisar varias veces el mismo texto.

Esto no ocurre porque la persona no tenga habilidades suficientes, sino porque su atención está fragmentada.
“La multitarea genera una falsa sensación de productividad, pero suele traducirse en más cansancio mental y menos eficacia real”, explica Teresa Herrero.
Al final del día, intentar hacer demasiadas cosas al mismo tiempo termina provocando agotamiento, estrés y la sensación de que nunca se logra terminar realmente ninguna tarea.
Cuando estar ocupado se convierte en una forma de escape
Más allá del impacto en la productividad, algunos especialistas señalan que la necesidad permanente de mantenerse ocupado también podría estar relacionada con la dificultad para enfrentar ciertas situaciones personales.
En algunos casos, llenar la agenda de actividades funciona como una manera de evitar pensamientos, emociones o conversaciones pendientes. Mantenerse constantemente ocupado permite no detenerse a reflexionar sobre problemas que generan incomodidad.
Por ejemplo, una persona puede concentrarse excesivamente en el trabajo, las responsabilidades del hogar o múltiples proyectos para no pensar en un conflicto familiar, una decisión difícil o una preocupación personal.
El problema aparece cuando la multitarea deja de ser una herramienta de organización y se convierte en una forma de escapar de aquello que necesita atención.

El silencio, la pausa y los momentos sin distracciones resultan incómodos porque permiten que aparezcan pensamientos o emociones que normalmente intentamos mantener alejados.
Por ende, aprender a identificar si eres multitarea o estás llenándote de actividades para evitar procesos difíciles es el primer paso para aliviarnos a nivel físico y mental. Muchas personas terminan agotadas al final del día por encargarse de muchas cosas, solo por evitar una decisión difícil.
Los profesionales insisten en la necesidad de hablar con psicólogos y terapeutas en caso de que exista una necesidad de ser multitarea solo por evadir otros asuntos personales que demandan compromiso y responsabilidad.
Fuente: Con información de Revista Hola





