A 25 años de los ataques del 11 de septiembre de 2001, las consecuencias sanitarias de la exposición al polvo y los contaminantes del World Trade Center continúan siendo objeto de investigación.
Entre las personas afectadas, el cáncer ocupa un lugar cada vez más relevante, mientras especialistas estudian enfermedades que pueden manifestarse décadas después de la exposición.
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Tras el derrumbe de las Torres Gemelas, una enorme nube de polvo se extendió por el Bajo Manhattan. El material penetró en edificios a través de ventanas rotas y sistemas de ventilación y quedó depositado sobre viviendas, oficinas y otras superficies.
El polvo contenía materiales de construcción pulverizados, productos derivados de la combustión del combustible de aviación y metales pesados como cadmio, plomo y mercurio.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estimaron que hasta 400.000 personas estuvieron expuestas. Entre ellas se encontraban equipos de emergencia y personas que vivían, trabajaban o estudiaban en las zonas afectadas.
Actualmente, el Programa de Salud del World Trade Center proporciona seguimiento y tratamiento a sobrevivientes y personal de respuesta afectados por exposiciones relacionadas con el 11 de septiembre.

11S
Uno de los principales focos de atención es el mesotelioma, un cáncer poco frecuente y agresivo relacionado estrechamente con la exposición al amianto. Este material contiene fibras diminutas que pueden penetrar profundamente en los tejidos y provocar inflamación crónica.
El amianto también está asociado con cánceres de pulmón, laringe y ovarios, además de la asbestosis, una enfermedad caracterizada por la cicatrización progresiva de los pulmones.
El mesotelioma resulta especialmente importante para los investigadores porque existe una relación ampliamente reconocida entre esta enfermedad y la exposición al amianto. Sin embargo, estar expuesto al material no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar el cáncer.
Según los datos citados en el informe, se han diagnosticado 38 casos de mesotelioma entre casi 155.000 personas inscritas en el Programa de Salud del World Trade Center. El programa considera el mesotelioma entre las enfermedades relacionadas con las exposiciones del 11 de septiembre y establece un período mínimo de latencia de 11 años para su certificación.
Una enfermedad que puede tardar décadas
La latencia es uno de los factores que complican el estudio de las consecuencias del 11 de septiembre. Algunas enfermedades asociadas con exposiciones ambientales pueden tardar muchos años en manifestarse.
El material analizado por CNN recoge casos de personas que estuvieron expuestas al polvo en sus viviendas y posteriormente desarrollaron mesotelioma. Uno de los casos descritos corresponde a un hombre que tenía 23 años cuando ocurrieron los ataques y que fue diagnosticado 15 años después, a los 38 años.
Los documentos recientemente publicados también han puesto el foco en las evaluaciones realizadas después de los ataques y en las diferencias entre las mediciones efectuadas en espacios exteriores e interiores.
Investigaciones posteriores señalaron que algunos contaminantes podían concentrarse dentro de los edificios, donde permanecían atrapados durante períodos prolongados.
Una exposición que dejó consecuencias duraderas
Las investigaciones posteriores han permitido identificar una variedad de enfermedades relacionadas con las exposiciones del World Trade Center. El programa federal cubre actualmente todos los tipos de cáncer, aunque la certificación de cada caso depende de criterios establecidos para determinar su relación con la exposición.
El Programa de Salud del World Trade Center ofrece evaluaciones médicas, seguimiento periódico y tratamiento de las enfermedades certificadas. También contempla servicios para sobrevivientes que estuvieron en el área afectada, vivieron o trabajaron allí, asistieron a escuelas o estuvieron presentes en la nube de polvo.
A medida que transcurren las décadas, el seguimiento de estas personas permite observar cómo evolucionan las consecuencias sanitarias de una exposición ocurrida en 2001.
El caso del mesotelioma, por su largo período de latencia y su relación con el amianto, constituye uno de los elementos que los investigadores utilizan para estudiar ese impacto a largo plazo.
Así, el 11 de septiembre continúa teniendo una dimensión sanitaria que va mucho más allá del día de los ataques. La exposición al polvo y a una compleja mezcla de sustancias dejó una huella cuyo alcance médico sigue estudiándose 25 años después.
Fuente: CNN




