El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió a Francia que cierre sus fronteras tras una ola de disturbios, saqueos y enfrentamientos con la policía que dejó miles de detenidos, cerca de 1,000 agentes heridos y daños en miles de establecimientos comerciales.
La crisis de seguridad también provocó restricciones nocturnas, el cierre temporal del Museo del Louvre y fuertes críticas contra el presidente francés, Emmanuel Macron.
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“Los migrantes han tomado el control de Francia. ¡Deben CERRAR LAS FRONTERAS RÁPIDO!”, escribió Trump el lunes en una publicación en Truth Social.
El mandatario responsabilizó a las políticas migratorias del Gobierno francés por la situación y aseguró que había advertido a Macron sobre las consecuencias de permitir la entrada de personas sin controles fronterizos más estrictos.

Durante sus declaraciones, Trump sostuvo que la inmigración era el principal factor detrás de los disturbios y descartó que las protestas estuvieran relacionadas con las condiciones educativas u otros problemas internos.
También utilizó los acontecimientos en Francia para advertir sobre los riesgos políticos que, a su juicio, enfrentaría Estados Unidos si adoptara políticas similares.
Francia enfrenta miles de detenciones y daños materiales
Las autoridades francesas informaron que los disturbios se extendieron por París, Lyon, Marsella y otras ciudades. Los enfrentamientos incluyeron incendios de vehículos, saqueos de tiendas, ataques contra edificios públicos y choques entre grupos enmascarados y las fuerzas de seguridad.
Según cifras oficiales citadas en los reportes, alrededor de 550,000 personas participaron en 110 marchas celebradas el sábado. Los organizadores elevaron la asistencia estimada a 800,000 personas. Aunque numerosas manifestaciones se desarrollaron pacíficamente, algunos grupos protagonizaron episodios de violencia.
Las autoridades registraron más de 2,500 detenciones desde el fin de semana, según declaraciones atribuidas al ministro de Justicia, Gérald Darmanin. Además, al menos 67 personas habían sido encarceladas y se habían abierto decenas de procedimientos judiciales.
Los daños económicos también son considerables. Las estimaciones oficiales señalan que al menos 3,000 establecimientos comerciales resultaron afectados, mientras que más de 1,500 tiendas fueron saqueadas o destruidas, de acuerdo con cifras recogidas por medios internacionales. Los costos totales podrían alcanzar cientos de millones de euros.
En Limoges, un edificio histórico del ayuntamiento, construido en el siglo XIX, fue incendiado y sufrió el colapso de su techo. También se reportaron daños en otros inmuebles municipales y edificios públicos.
Macron rechaza la renuncia del ministro del Interior
La respuesta del Gobierno francés quedó bajo escrutinio después de que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ofreciera su renuncia por los fallos de seguridad. Macron rechazó la dimisión y le pidió transparencia sobre las deficiencias de planificación y recopilación de información que precedieron a los disturbios.
Nuñez reconoció que las autoridades habían perdido el control en algunas ciudades importantes. Por su parte, el primer ministro, Sébastien Lecornu, atribuyó parte de la violencia a “grupos radicales de extrema izquierda” y defendió la aplicación de toques de queda localizados.
La decisión de imponer restricciones nocturnas alcanzó zonas de París y varias ciudades del norte del país, entre ellas Lille, Douai, Wattignies y Denain. En algunos sectores de la capital, las limitaciones se establecieron entre las 10:00 p. m. y las 6:00 a. m.
El Museo del Louvre también anunció su cierre temporal debido a las huelgas estudiantiles. Las autoridades francesas advirtieron que las concentraciones y las interrupciones podían continuar.
Las protestas reabren el debate sobre la inmigración
Trump no fue el único dirigente estadounidense que utilizó los acontecimientos para cuestionar las políticas migratorias europeas. El vicepresidente JD Vance pidió a Francia detener la violencia y advirtió sobre las consecuencias de no abordar los debates relacionados con la integración de los inmigrantes.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, también presentó los disturbios como una advertencia para Estados Unidos ante las próximas elecciones legislativas de mitad de mandato.
Mientras tanto, las protestas francesas surgieron en un contexto de descontento por el aumento del costo de vida, el deterioro de los servicios públicos y las condiciones educativas. Estos factores han alimentado las movilizaciones durante las últimas semanas.
La crisis mantiene bajo presión al Gobierno de Macron, que busca recuperar el orden público y responder a las críticas por la actuación de las fuerzas de seguridad. Al mismo tiempo, los acontecimientos han intensificado el enfrentamiento político sobre inmigración, seguridad y responsabilidad gubernamental a ambos lados del Atlántico.
Fuente: Fox News




