El estrés y la angustia forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. Las preocupaciones por el trabajo, la familia, la economía, la salud o los cambios importantes generan momentos de tensión que, en algunas ocasiones, parecen desaparecer con el tiempo. Sin embargo, cuando estas emociones se mantienen durante largos periodos, pueden tener efectos importantes en el organismo.
Expertos en salud señalan que el estrés constante no solo afecta el estado de ánimo, sino que también influye en diferentes funciones del cuerpo y aumenta el riesgo de desarrollar ciertos problemas de salud.
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Aunque el estrés no es la única causa de una enfermedad, sí puede convertirse en un factor que favorece la aparición o el empeoramiento de algunas condiciones.

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando una persona vive bajo estrés?
El cuerpo humano está diseñado para responder a situaciones de peligro o presión mediante mecanismos de defensa. Esta reacción, conocida como respuesta al estrés, ayuda a enfrentar momentos difíciles de manera temporal.
El problema aparece cuando el organismo permanece en un estado de alerta durante demasiado tiempo. Cuando una persona siente preocupación o ansiedad de manera prolongada, el cuerpo libera sustancias como el cortisol y la adrenalina, hormonas relacionadas con la respuesta al estrés.
En pequeñas cantidades, estas sustancias son útiles porque ayudan a reaccionar ante desafíos. Sin embargo, cuando sus niveles permanecen elevados durante mucho tiempo, afectan distintos sistemas del organismo.
Los especialistas explican que el estrés crónico puede alterar el sueño, debilitar las defensas del cuerpo, aumentar la tensión muscular y afectar la presión arterial. Además, influye en hábitos diarios como la alimentación, la actividad física o el consumo de sustancias, factores que también tienen relación con la salud.

Diversos estudios médicos han encontrado una relación entre el estrés prolongado y diferentes problemas de salud. Entre ellos se encuentran las enfermedades cardiovasculares, debido a que la tensión constante contribuye al aumento de la presión arterial y afecta la salud del corazón.
También puede provocar o empeorar problemas digestivos. Algunas personas bajo altos niveles de estrés presentan molestias como dolor abdominal, inflamación, cambios en el apetito o alteraciones en el funcionamiento del intestino.
Por otra parte, la piel puede sufrir de la misma manera. El estrés contribuye a la aparición de brotes de acné, empeorar enfermedades como la psoriasis o aumentar la sensibilidad de la piel en algunas personas.
Otro aspecto importante es el sistema inmunológico. Cuando el cuerpo permanece bajo presión durante mucho tiempo, sus defensas se ven afectadas, haciendo que algunas personas sean más vulnerables a ciertas infecciones.
Además, los especialistas relacionan el estrés y la angustia con problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión y los trastornos del sueño. Dormir mal de manera constante genera un círculo difícil de romper, ya que la falta de descanso aumenta la irritabilidad, el cansancio y la dificultad para manejar las preocupaciones.
¿Cómo reducir los efectos del estrés?
Los especialistas recomiendan adoptar hábitos que ayuden al cuerpo y la mente a recuperar el equilibrio. Entre las estrategias más importantes se encuentran mantener una rutina de sueño adecuada, realizar actividad física, alimentarse de manera saludable y buscar espacios de descanso.
Asimismo, sugieren practicar técnicas de relajación como ejercicios de respiración, meditación o actividades que permitan desconectarse de las preocupaciones diarias.

Hablar sobre las emociones con familiares, amigos o profesionales de la salud mental también marca una diferencia. Muchas personas intentan enfrentar solas situaciones de estrés intenso, pero buscar apoyo es funcional para encontrar herramientas útiles y manejar mejor las dificultades.
Los expertos destacan que el estrés forma parte de la vida y no siempre puede evitarse. Tener momentos de preocupación es normal, sin embargo, cuando la tensión emocional comienza a afectar la vida diaria, el descanso o la salud física, es importante prestar atención.
Reconocer las señales de alerta y tomar medidas a tiempo servirá para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
Fuente: Con información de GoodRX y Biblioteca nacional de medicina





