En conjunto, el desempeño de las ventas minoristas en diciembre confirma una economía que no cae, pero tampoco acelera. La resiliencia del consumo sigue siendo un pilar para Estados Unidos, aunque las señales de agotamiento empiezan a ganar peso.
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El consumo en Estados Unidos volvió a desafiar los pronósticos al cerrar diciembre con un desempeño más sólido de lo esperado.
Las ventas minoristas se mantuvieron prácticamente sin cambios respecto a noviembre, según datos del Departamento de Comercio, a pesar de un contexto marcado por un mercado laboral menos dinámico, una percepción económica deteriorada y una inflación que sigue presionando el bolsillo de los hogares.

Ventas minoristas
El resultado sorprendió a los analistas. Los economistas consultados por FactSet (compañía multinacional de datos financieros y software) proyectaban un crecimiento del 0.4 %, muy por debajo del avance de 0.6 % registrado en noviembre.
Aunque el dato de diciembre no mostró crecimiento, tampoco reflejó una contracción significativa, lo que evidencia una resiliencia del consumidor estadounidense en un entorno cada vez más desafiante.
La publicación del informe se retrasó un mes debido al cierre parcial del Gobierno federal ocurrido a finales del año pasado. Aun así, los números confirman una tendencia que se ha venido observando durante 2025.
El gasto no se desploma, pero tampoco avanza con la fuerza que mostró en etapas previas del ciclo económico.
Al analizar las categorías, el informe revela un comportamiento dispar. La mayoría de los segmentos registró caídas, con especial debilidad en las tiendas de muebles y en las llamadas tiendas misceláneas, ambas con descensos de 0.9 %.
Estos retrocesos sugieren que los consumidores están postergando compras discrecionales de mayor valor o consideradas no esenciales.
En contraste, algunos rubros lograron avances modestos. Las tiendas de mejoras para el hogar lideraron el crecimiento con un aumento de 1.2 %, lo que apunta a que muchos hogares siguen destinando recursos a mantener o adaptar sus viviendas, incluso en un contexto de mayor cautela financiera.
Este patrón refuerza la idea de un consumidor más selectivo, que prioriza gastos percibidos como necesarios o estratégicos.
Un indicador clave para evaluar la salud real del consumo es el denominado grupo de control, que excluye categorías volátiles como autos, gasolina y materiales de construcción. Este indicador cayó 0.1 % en diciembre, muy lejos del crecimiento de 0,4 % que esperaban los analistas.
La caída del grupo de control enciende señales de alerta, ya que suele ofrecer una visión más clara de la demanda subyacente en la economía.
Durante el último año, el entorno macroeconómico se ha vuelto más complejo. La creación de empleo perdió fuerza, las encuestas de confianza del consumidor reflejan un ánimo más pesimista y la inflación, aunque lejos de los picos anteriores, continúa en niveles que erosionan el poder adquisitivo.
A pesar de ello, el gasto no se ha desplomado, en parte gracias al uso del crédito y a los ahorros acumulados en años previos.
Sin embargo, los datos de diciembre sugieren que ese colchón podría estar llegando a su límite. El estancamiento en las ventas indica que muchos hogares comienzan a ajustar su comportamiento ante la presión de precios elevados y una mayor incertidumbre laboral.
Los consumidores siguen comprando, pero lo hacen con más cuidado, comparan precios y reducen gastos en categorías no prioritarias.

Para los minoristas, el panorama no resulta alentador. Un crecimiento plano en una temporada clave como el cierre de año plantea desafíos importantes para 2026.
Las empresas del sector deberán apoyarse en estrategias más agresivas de promociones, control de inventarios y adaptación a un consumidor que exige valor, conveniencia y precios competitivos.
En conjunto, el desempeño de las ventas minoristas en diciembre confirma una economía que no cae, pero tampoco acelera. La resiliencia del consumo sigue siendo un pilar para Estados Unidos, aunque las señales de agotamiento empiezan a ganar peso.
El comportamiento de los próximos meses será clave para determinar si el gasto logra sostenerse o si finalmente cede ante un entorno económico cada vez más restrictivo.
Fuente: CNN





