El pasado 24 de junio, dos devastadores terremotos sacudieron a Venezuela y la solidaridad cruzó fronteras inmediatamente. Centros de acopio, organizaciones civiles, fundaciones y miles de personas fuera del territorio respondieron de forma espontánea con donaciones de alimentos, medicamentos, ropa, artículos de higiene y recursos económicos para asistir a las familias afectadas dentro del país.
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La Guaira, Venezuela. Foto: archivo
El desafío de ayudar a Venezuela apenas comienza
Las primeras horas después de un desastre suelen movilizar la mayor cantidad de ayuda. Con el paso de los días, la atención internacional disminuye, pero las necesidades continúan e incluso aumentan.
En Venezuela, esta realidad es aún más compleja porque el terremoto golpeó a un país que ya enfrentaba una prolongada crisis humanitaria, con limitaciones en el acceso a servicios de salud, agua potable, alimentación e infraestructura. Organismos internacionales estiman que 1,8 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, entre ellas cerca de 680.000 niños. Hospitales, escuelas y sistemas de agua también sufrieron graves daños, lo que hace indispensable mantener el apoyo durante los próximos meses, así lo señaló UNICEF.
¿Cómo podemos seguir ayudando?

Foto: archivo
La solidaridad no debe concentrarse únicamente en la emergencia inmediata. Durante los próximos meses será fundamental sostener el acompañamiento de distintas maneras.
Una de ellas es continuar apoyando los centros de acopio habilitados en cada ciudad. Antes de realizar una donación, es recomendable consultar qué elementos son prioritarios y cuáles serán enviados a través de corredores o vuelos humanitarios, ya que las necesidades cambian a medida que avanza la respuesta.
Otra forma de colaborar es apoyar a organizaciones con presencia comprobada en el terreno. Entre ellas se encuentran UNICEF, ACNUR (la Agencia de la ONU para los Refugiados) y otras organizaciones humanitarias que trabajan coordinadamente para distribuir alimentos, agua potable, kits de higiene, atención médica, refugios temporales y protección para la infancia.
Asimismo, distintas fundaciones de la diáspora venezolana, como We Love Foundation en Estados Unidos, impulsó campañas de recaudación para canalizar ayuda hacia las comunidades afectadas mediante alianzas con organizaciones locales y equipos que ya se encuentran en Venezuela. También existen organizaciones comunitarias dentro del país que continúan asistiendo directamente a las familias más vulnerables y que pueden requerir voluntarios, insumos o apoyo económico para sostener su labor.
La ayuda también es informar
Quienes no puedan realizar una donación económica también pueden contribuir compartiendo campañas verificadas, difundiendo información oficial y promoviendo iniciativas solidarias en escuelas, iglesias, empresas y comunidades.
Las próximas semanas estarán marcadas por la reconstrucción, el acompañamiento psicológico, la recuperación de viviendas y el restablecimiento de servicios básicos. La solidaridad no debería apagarse cuando desaparecen las cámaras; es precisamente en ese momento cuando comienza el proceso más largo y difícil para miles de familias.
Venezuela seguirá necesitando mucho apoyo después de finalizadas las tareas de rescate. Mantener viva la ayuda humanitaria durante los próximos meses será una de las formas más concretas de acompañar a quienes hoy intentan reconstruir sus vidas.
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Fuente: nota especial




