Durante décadas la fabricación de ropa ha seguido un proceso casi inalterable: hilar, tejer, cortar piezas y coserlas. No obstante, Simplifyber decidió cambiar este modelo de raíz y apostó por un método sostenible e innovador.
Fundada en 2020 y con sede en Raleigh, esta compañía desarrolló una tecnología que permite fabricar ropa y calzado en un solo paso, utilizando un material líquido. Su propuesta no solo simplifica el proceso, sino que también busca reducir el impacto ambiental de una de las industrias más contaminantes del mundo.
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La idea detrás de Simplifyber es tan simple como revolucionaria: transformar un líquido en una prenda terminada. En lugar de trabajar con hilos o telas, la empresa utiliza un material de celulosa que se inyecta en moldes mediante maquinaria especializada.
Este proceso permite crear piezas completas sin necesidad de cortar o coser. En otras palabras, la ropa o el calzado logra una forma precisa sin necesidad de que mano humana intervenga y representa un cambio radical frente al sistema tradicional, que implica múltiples etapas y genera una gran cantidad de desperdicio.
Al eliminar hasta el 60 % de los pasos de producción, la empresa no solo reduce tiempos y costos, sino que también optimiza el uso de recursos. Menos pasos significa ahorro de energía, menos transporte y disminución de residuos.

¿Cómo es la celulosa de Simplifyber?
El material base está hecho de una sustancia natural que se encuentra en plantas y árboles. Esto lo convierte en una alternativa a materiales derivados del petróleo, como muchos de los textiles sintéticos que dominan el mercado actual.
Además, los productos de Simplifyber creados con esta tecnología son reciclables de forma similar al papel. Lo que abre una puerta hacia un modelo más circular, donde las prendas pueden tener una segunda vida en lugar de terminar en vertederos.
“El impacto potencial es significativo. La industria de la moda genera millones de toneladas de residuos cada año, además de una gran cantidad de emisiones de carbono. Al reducir el desperdicio de material y simplificar la producción, Simplifyber apunta a disminuir tanto la huella ambiental como el uso de plásticos”, refiere la compañía.
Aunque su enfoque inicial está en la ropa y el calzado, la empresa no se limita a estos sectores. Simplifyber está explorando aplicaciones en otras industrias, como la automotriz, donde los materiales sostenibles también están ganando terreno.
Dicho enfoque posiciona a la startup no solo como una marca de moda, sino como una plataforma de innovación en materiales. Su tecnología podría adaptarse a diferentes usos, lo que amplía el potencial de crecimiento en un mercado global valorado en billones de dólares.

Un material diferente, con nuevas posibilidades
Desde la empresa destacan que no buscan imitar materiales tradicionales como el cuero, pues su objetivo es crear algo nuevo, con propiedades propias.
Esto se traduce en texturas, acabados y sensaciones distintas, que den paso a nuevas oportunidades de diseño.
Para los diseñadores, significa mayor libertad creativa. Al no depender de telas convencionales, es posible experimentar con formas y estructuras que antes eran difíciles de lograr.
En cuanto a los consumidores, representa una nueva forma de entender la ropa, no solo como un producto, sino como el resultado de una tecnología innovadora.
No obstante, el camino no está exento de desafíos. Cambiar la forma en que se produce la ropa implica transformar una industria que lleva siglos funcionando de la misma manera.

Además, será clave que los consumidores adopten estos materiales y confíen en su calidad y durabilidad.
Sin embargo, el contexto juega a favor de propuestas como la de Simplifyber. Cada vez más personas buscan opciones sostenibles y están dispuestas a apoyar marcas que reduzcan su impacto ambiental.
Al mismo tiempo, muchas empresas en Estados Unidos enfrentan presión para adoptar prácticas más responsables.
Por lo tanto, si logra escalar dicha tecnología y consolida alianzas con grandes marcas, la empresa podría convertirse en un actor clave en la transformación de la industria textil.
Fuente: Nota especial





