En un contexto de tensiones internacionales y volatilidad energética, los conductores estadounidenses enfrentan ahora un escenario incierto en el que el costo de llenar el tanque de gasolina dependerá, en gran medida, de lo que ocurra en uno de los corredores petroleros más sensibles del mundo.
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El precio de la gasolina en Estados Unidos volvió a subir con fuerza y alcanzó su nivel más alto en casi dos años.
El promedio nacional del galón de gasolina sin plomo llegó a los 3.54 dólares, una cifra que no se veía desde mediados de 2024 y que refleja el impacto directo de la tensión geopolítica en el mercado energético global.

Gasolina
De acuerdo con datos publicados por la American Automobile Association, la gasolina ha aumentado aproximadamente un 21 % en apenas un mes.
Este incremento coincide con una escalada militar en Medio Oriente que ha alterado el suministro internacional de petróleo y ha generado incertidumbre en los mercados.
El aumento comenzó después de un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, seguido por una respuesta iraní que ha puesto en riesgo el tránsito marítimo en uno de los corredores energéticos más importantes del planeta: el estrecho de Ormuz.
Un punto clave para el petróleo mundial
El estrecho conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y es considerado una arteria estratégica para el comercio energético. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que se transporta por vía marítima en el mundo pasa por ese punto cada día.
Además, es una ruta clave para el envío de gas natural, fertilizantes y diversos minerales utilizados en la industria global.
En las últimas semanas, ataques contra petroleros y barcos de carga que navegaban por la zona han provocado un fuerte descenso en el tráfico marítimo.
Según cifras divulgadas por la Organización Marítima Internacional, los incidentes han dejado al menos siete marineros muertos y han generado un clima de extrema inseguridad en la región.
Las amenazas reiteradas de la Guardia Revolucionaria iraní de continuar con estos ataques han llevado a muchas navieras a evitar la zona, lo que en la práctica ha reducido significativamente el flujo de petróleo.
Impacto inmediato en el mercado energético
Cuando el suministro de crudo se ve amenazado, los mercados reaccionan con rapidez. La posibilidad de interrupciones prolongadas en el transporte de petróleo impulsa los precios del barril, lo que posteriormente se refleja en el costo de la gasolina que pagan los consumidores.
Antes de esta crisis, el precio promedio del combustible en Estados Unidos había venido descendiendo durante varios meses. Incluso había alcanzado niveles que no se observaban desde 2021, lo que había generado cierto alivio para los conductores tras años de inflación energética.
Aun así, el valor actual sigue por debajo de los picos registrados en 2022, cuando el mercado energético mundial se vio sacudido por la invasión rusa a Ucrania en 2022, un evento que disparó los precios del petróleo a nivel global.
Volatilidad en el precio del crudo
En medio de la tensión militar, el petróleo ha mostrado fuertes fluctuaciones. El crudo estadounidense de referencia, conocido como West Texas Intermediate, llegó a superar los 100 dólares por barril durante la escalada inicial del conflicto.
Sin embargo, el mercado reaccionó cuando el presidente Donald Trump afirmó que espera que la guerra termine pronto. Tras esas declaraciones, el precio del barril retrocedió hasta alrededor de 81 dólares, lo que ayudó a moderar temporalmente la presión sobre el combustible.
A pesar de ese descenso, la incertidumbre sigue siendo elevada. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, advirtió que la ofensiva militar podría intensificarse, lo que podría provocar nuevos movimientos en el mercado petrolero.
Lo que podría pasar con el precio de la gasolina
Para los consumidores, la evolución del precio dependerá en gran medida de cuánto tiempo se prolonguen las interrupciones en el suministro mundial de petróleo.

El analista energético Bobby Griffin, de la firma Raymond James, explica que los minoristas ajustan el precio del combustible en función del costo del crudo, pero ese proceso no siempre es inmediato.
Según el especialista, si el petróleo continúa subiendo, las estaciones de servicio tendrán que incrementar el precio para mantener sus márgenes de ganancia. En cambio, si el valor del crudo se estabiliza o baja, los consumidores podrían tardar semanas en notar una reducción en el precio del combustible.
En un contexto de tensiones internacionales y volatilidad energética, los conductores estadounidenses enfrentan ahora un escenario incierto en el que el costo de llenar el tanque de gasolina dependerá, en gran medida, de lo que ocurra en uno de los corredores petroleros más sensibles del mundo.
Fuente: Proceso





