La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo pondrá a prueba la capacidad organizativa de Estados Unidos, México y Canadá, sino también la fortaleza de sus sistemas de salud pública.
Con millones de visitantes esperados en Norteamérica y la participación de 48 selecciones nacionales, expertos advierten que el torneo representa uno de los mayores retos sanitarios de los últimos años.
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Especialistas en salud global consideran que los eventos multitudinarios siempre implican riesgos relacionados con la propagación de enfermedades infecciosas, el aumento de emergencias médicas y la necesidad de una coordinación eficiente entre autoridades locales, nacionales e internacionales.
Sin embargo, la magnitud inédita de esta edición del Mundial ha elevado las preocupaciones sobre la capacidad de respuesta ante posibles amenazas sanitarias.

Mundial 2026
La doctora Rebecca Katz, directora del Centro de Ciencia y Seguridad de la Salud Global de la Universidad de Georgetown, explicó que existe un protocolo consolidado para proteger la salud pública durante grandes concentraciones de personas. No obstante, considera que las circunstancias actuales convierten a este torneo en un desafío especialmente complejo.
Entre las principales preocupaciones figura el reciente brote de ébola registrado en la República Democrática del Congo y Uganda.
La Organización Mundial de la Salud lo declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional, una categoría reservada para situaciones que pueden representar riesgos significativos para múltiples países.
A pesar de ello, los expertos señalan que el riesgo inmediato de propagación del ébola durante la Copa del Mundo es relativamente bajo. Las autoridades sanitarias han implementado protocolos especiales en aeropuertos estadounidenses para viajeros procedentes de zonas afectadas.
Los pasajeros que hayan estado recientemente en la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur deben someterse a controles sanitarios específicos al ingresar al país.
Mucho mayor es la preocupación relacionada con el sarampión. Considerada una de las enfermedades más contagiosas del mundo, ha experimentado un notable aumento de casos en Estados Unidos, México y Canadá.
Los especialistas advierten que el movimiento constante de aficionados entre distintas ciudades sede podría facilitar la propagación de la enfermedad.
Las autoridades sanitarias consideran especialmente delicado el hecho de que los seguidores suelen desplazarse junto a sus selecciones durante el torneo. Esto podría convertir un brote localizado en un problema de alcance internacional en cuestión de días.
Además del sarampión y el ébola, los expertos vigilan otras enfermedades infecciosas, incluidas las infecciones de transmisión sexual y diversos arbovirus transmitidos por insectos, como el dengue y la chikunguña.
La llegada masiva de visitantes procedentes de diferentes regiones del mundo podría aumentar las posibilidades de transmisión de estos virus en determinadas zonas.
Los riesgos sanitarios, sin embargo, no se limitan a las enfermedades infecciosas. Las altas temperaturas del verano, la calidad del aire, las intoxicaciones alimentarias, las sobredosis de drogas y otras emergencias médicas también forman parte de los escenarios que analizan las autoridades locales.
Según diversos especialistas, los problemas relacionados con el calor podrían convertirse en una de las amenazas más previsibles durante el campeonato. La combinación de grandes multitudes, exposición prolongada al sol, actividad física y consumo de alcohol suele incrementar el número de personas que requieren atención médica.
Para hacer frente a estos desafíos, las ciudades anfitrionas han fortalecido sus sistemas de vigilancia epidemiológica. Una de las herramientas más destacadas será el monitoreo de aguas residuales, una técnica que permite detectar la presencia de virus y otros patógenos antes de que aparezcan numerosos casos clínicos.
En ciudades como Dallas se ampliaron los puntos de muestreo para cubrir amplias áreas urbanas, mientras que Filadelfia pondrá en funcionamiento un laboratorio móvil capaz de analizar muestras directamente sobre el terreno, reduciendo significativamente los tiempos de respuesta.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos también desarrollaron paneles de monitoreo específicos para el Mundial, diseñados para detectar rápidamente posibles brotes o patrones inusuales relacionados con la salud pública.

La coordinación entre gobiernos, hospitales, organismos de emergencia y autoridades sanitarias será clave para afrontar cualquier eventualidad. La Organización Panamericana de la Salud también participará en los esfuerzos de seguimiento y respuesta durante el torneo.
Para los especialistas, la Copa Mundial 2026 representa mucho más que un acontecimiento deportivo. Se trata de una prueba decisiva para los sistemas de vigilancia, prevención y respuesta sanitaria en un contexto marcado por nuevas amenazas epidemiológicas y por la necesidad de mantener una preparación constante ante riesgos que evolucionan con rapidez.
Fuente: CNN





