El resultado es un pan de corteza dorada, miga aireada y aroma intenso. Más allá del sabor, preparar masa madre conecta con una tradición ancestral que prioriza el tiempo y el cuidado en cada etapa. Con práctica y dedicación, cualquier cocina puede transformarse en un pequeño obrador artesanal donde la paciencia se convierte en el ingrediente secreto.
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El auge de la panadería casera ha impulsado el regreso de técnicas tradicionales que priorizan sabor, calidad y bienestar. Entre ellas, la masa madre se posiciona como una de las favoritas para quienes buscan un pan artesanal más nutritivo y auténtico.
Este fermento natural, elaborado únicamente con harina y agua, permite prescindir de la levadura industrial y obtener un resultado con mejor textura, aroma profundo y mayor digestibilidad.

Masa madre
La masa madre funciona gracias a la fermentación natural. Al mezclar harina y agua, se activan levaduras y bacterias presentes en el ambiente y en el propio cereal.
Con el paso de los días, estos microorganismos generan burbujas, acidez suave y un crecimiento visible que indica que el cultivo está listo para usarse. Aunque el proceso requiere paciencia, el resultado final marca la diferencia tanto en sabor como en beneficios nutricionales.
Especialistas en nutrición señalan que el pan elaborado con masa madre puede ser más fácil de digerir.
La fermentación prolongada descompone parte del gluten y reduce el índice glucémico, lo que ayuda a evitar picos bruscos de azúcar en sangre. Además, el sabor adquiere matices ligeramente ácidos y complejos, imposibles de lograr con fermentaciones rápidas.
Preparar masa madre en casa es sencillo, aunque demanda constancia durante varios días. Se recomienda utilizar harina de trigo integral o de centeno en los primeros días, ya que favorecen una fermentación más activa. El agua debe estar a temperatura ambiente y, si es posible, sin cloro.
Ingredientes para la masa madre
- 100 g de harina integral o de centeno
- 100 ml de agua a temperatura ambiente
Para los días siguientes se necesitarán las mismas cantidades para alimentar el fermento.
Pasos para preparar la masa madre
- Día 1: mezcla en un recipiente de vidrio la harina y el agua hasta lograr una pasta homogénea. Cubre con un paño limpio y deja reposar a temperatura ambiente.
- Día 2: pueden aparecer pequeñas burbujas. Debes descartar la mitad de la mezcla y añadir nuevamente 100 g de harina y 100 ml de agua. Mezcla bien.
- Días 3 a 5: repite el proceso de descartar y alimenta diariamente. La actividad aumentará progresivamente.
- La masa madre estará lista cuando duplique su volumen en pocas horas, tenga burbujas visibles y un aroma ligeramente ácido.
Una vez activa, puede conservarse en el refrigerador y alimentarse una vez por semana si no se utiliza a diario.
Con la masa madre lista, llega el momento de preparar el pan.
Ingredientes para el pan artesanal
- 500 g de harina de trigo panificable
- 300 ml de agua
- 100 g de masa madre activa
- 10 g de sal
Pasos para elaborar el pan
- Mezcla la harina y el agua hasta integrar. Deja reposar 30 minutos para favorecer la autólisis.
- Incorpora la masa madre y mezcla hasta integrar por completo.
- Añade la sal y amasa hasta lograr una masa elástica y suave.
- Deja fermentar en un recipiente cubierto durante 3 o 4 horas, realizando pliegues cada 45 minutos para desarrollar estructura.
- Forma el pan y deja reposar nuevamente hasta que aumente de tamaño.
- Hornea en un horno precalentado a 230 °C durante 35 a 40 minutos, idealmente con vapor en los primeros minutos para lograr una corteza crujiente.

El resultado es un pan de corteza dorada, miga aireada y aroma intenso. Más allá del sabor, preparar masa madre conecta con una tradición ancestral que prioriza el tiempo y el cuidado en cada etapa. Con práctica y dedicación, cualquier cocina puede transformarse en un pequeño obrador artesanal donde la paciencia se convierte en el ingrediente secreto.
Fuente: T y C Sports





