Morderse las uñas es un hábito muy común entre niños, jóvenes y adultos. Pero cuando no hay fuerza de voluntad para dejarlo, se convierte en algo automático que genera problemas con el paso del tiempo.
Este acto de morderse las uñas, conocido científicamente como onicofagia, suele estar relacionado con factores emocionales y situaciones de tensión.
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Algunos médicos creen que el hábito de llevarse las uñas a la boca es causado por ansiedad, estrés, aburrimiento o simplemente se convirtió en una acostumbre aprendida.
Ciertas personas lo hacen cuando están nerviosas, preocupadas o bajo presión, pero otras simplemente lo hacen porque aprendieron esta costumbre desde su infancia y jamás corrigieron tal acción.
En muchos casos, no se trata de un problema grave, no obstante, cuando provoca heridas, infecciones o vergüenza constante, es importante buscar una solución.

Consecuencias de morderse las uñas
La onicofagia genera:
- Uñas débiles y deformadas.
- Infecciones en los dedos.
- Daño en la piel alrededor de las uñas.
- Problemas dentales.
- Mayor riesgo de enfermedades al llevar bacterias a la boca.
Además, muchas personas sienten vergüenza de mostrar sus manos, lo que afecta su confianza.
Los expertos coinciden en que no existe una solución mágica, pero sí estrategias efectivas que ayudan a cambiar el comportamiento.
Identificar el momento en que ocurre
El primer paso es observar cuándo te muerdes las uñas. ¿Es cuando estás estresado? ¿Aburrido? ¿Viendo televisión?
Reconocer el momento ayuda a anticiparse y actuar antes de llevar los dedos a la boca.

Mantener las uñas cortas y cuidadas
Tener las uñas bien cortas y limadas reduce la tentación. Si no hay bordes irregulares, hay menos ganas de morder.
Algunas personas encuentran motivación al hacerse la manicura. Cuando las uñas se ven bonitas, es más fácil querer cuidarlas.
Usar esmaltes con sabor amargo
Una de las técnicas más conocidas es aplicar esmaltes especiales con sabor desagradable. Estos productos están diseñados para que, al intentar morder, el sabor actúe como recordatorio inmediato.
No es una solución definitiva por sí sola, pero ayuda a crear conciencia.

Sustituir el hábito por otro
Los especialistas recomiendan reemplazar el hábito por una acción diferente. Por ejemplo:
- Apretar una pelota antiestrés.
- Jugar con un objeto pequeño.
- Mantener las manos ocupadas con un lápiz o una libreta.
La idea es darle a las manos algo que hacer cuando aparezca la ansiedad.
Controlar el estrés
Si el hábito está relacionado con la ansiedad, es importante trabajar esa parte.
Algunas técnicas útiles incluyen:
- Respiraciones profundas.
- Ejercicio físico.
- Meditación.
- Establecer pausas durante el día.
Reducir el estrés general ayuda a disminuir la necesidad de morderse las uñas.

Colocar recordatorios visuales
Ciertas personas colocan una nota en el escritorio o usan una pulsera que les recuerde que quieren dejar el hábito de morderse las uñas. Esto ayuda a tomar conciencia cuando el gesto es automático.
Buscar apoyo profesional si es necesario
Si morderse las uñas es muy frecuente, causas heridas graves o está ligado a ansiedad intensa, puede ser útil consultar a un psicólogo.
En algunos casos este hábito forma parte de conductas repetitivas relacionadas con situciones de estrés que requieren orientación profesional.
Los expertos refieren que dejar de morderse las uñas no ocurre de un día para otro, es un proceso que requiere tiempo y compromiso. Por lo tanto, sugieren a todos los que están intentando dejarlo, no castigarse en caso de que existan recaídas.
En el caso de los niños, es necesario tener paciencia y enseñarles que lo que hacen está mal y genera consecuencias. También se puede consultar con un pediatra en caso de que la onicofagia sea intensa.
Fuente: GoodRX





