El estrés y el cáncer cerebral son completamente diferentes, pero algunas personas tienden a confundir ciertos síntomas e ignoran la gravedad de ellos.
En la vida cotidiana es común sentir cansancio, dolores de cabeza o cambios en el estado de ánimo. Muchas veces se atribuyen al estrés, al trabajo o a la rutina diaria.
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Sin embargo, los especialistas advierten que algunos de estos síntomas podrían ser señales de alerta de algo más serio, como un tumor cerebral. Por eso, es importante aprender a reconocer cuándo una molestia deja de ser normal y requiere atención médica.
Según la American Cancer Society, existen síntomas que no necesariamente significan la presencia de cáncer cerebral, pero que, cuando aparecen de forma persistente o progresiva, deben ser evaluados por un especialista.

Dolor de cabeza: ¿estrés o cáncer cerebral?
Los expertos refieren que uno de los síntomas más comunes que puede confundirse con estrés es el dolor de cabeza. Sin embargo, en el caso del cáncer cerebral, estos dolores también aparecen, solo que con características específicas.
Por ejemplo, tienden a ser persistentes, más intensos por la mañana o durante la noche, y no responden fácilmente a los analgésicos comunes. Además, pueden venir acompañados de náuseas o vómitos sin causa aparente.
A diferencia de una migraña, que suele ser episódica, el dolor relacionado con un tumor cerebral puede ir empeorando con el tiempo. Así que es muy importante conocer las diferencias de los malestares que se producen por estrés o por un problema superior.

Cambios en la visión
Otro signo de alerta importante son los problemas visuales. La visión doble, borrosa o la pérdida parcial del campo visual pueden estar relacionados con la presión que un tumor ejerce sobre las áreas del cerebro encargadas de procesar la información visual.
Si estos cambios aparecen de forma repentina o progresiva, es fundamental consultar con un médico lo antes posible.
Convulsiones sin antecedentes
Por otra parte, la aparición de convulsiones en personas que nunca han tenido episodios similares es una señal crítica.
Este síntoma es, de hecho, uno de los motivos más frecuentes por los que se detectan tumores cerebrales no diagnosticados.
Las convulsiones pueden manifestarse de diferentes maneras: desde temblores leves o espasmos, hasta pérdidas de conciencia.

Problemas de equilibrio
La pérdida de equilibrio, la dificultad para coordinar movimientos o la debilidad en alguna parte del cuerpo también son señales de alerta que, en ciertos casos, suelen ser confundidos con el estrés.
Muchas veces, estos síntomas se atribuyen al cansancio o a la falta de descanso, pero cuando se vuelven recurrentes o empeoran con el tiempo, es importante descartar problemas neurológicos.
Cambios en el habla
El cerebro controla funciones esenciales como el lenguaje. Por eso, cuando una persona comienza a tener dificultades para hablar, entender palabras o encontrar términos cotidianos, podría tratarse de un problema más profundo asociado al cáncer cerebral.
Los tumores ubicados en áreas como el lóbulo temporal o frontal pueden afectar la capacidad de comunicación, generando confusión o dificultad para expresarse.

Alteraciones en la personalidad
Otro de los síntomas que muchas veces se confunden con estrés es el cambio en la personalidad o en las funciones cognitivas.
La apatía, la irritabilidad, la pérdida de memoria reciente o los problemas de concentración pueden parecer señales de agotamiento emocional.
Pero, cuando estos cambios son persistentes o se intensifican, pueden estar relacionados con alteraciones que resultan en cáncer cerebral.
La American Cancer Society, refiere que, en la vida moderna, es común justificar el malestar físico o emocional con la rutina diaria que genera estrés, pero esto puede retrasar un diagnóstico importante.
Por ello, consideran que es importante observar la duración, la frecuencia y la intensidad de los síntomas.
Si algo no se siente normal o empeora con el tiempo, es mejor consultar con un profesional de la salud.
“Un diagnóstico temprano puede marcar una gran diferencia en el tratamiento y en la calidad de vida del paciente”, advirtieron los expertos.





