La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió una alerta sanitaria ante el aumento significativo de enfermedades diarreicas registrado en Cuba, en un contexto marcado por el deterioro de la infraestructura de agua potable y energía en la isla.
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De acuerdo con la información suministrada, la interrupción del suministro eléctrico y la escasez de combustible han afectado servicios esenciales como el bombeo de agua y la conservación de alimentos.
Estas condiciones también dificultan el control adecuado de la temperatura en hogares y establecimientos comerciales, lo que puede favorecer la proliferación de patógenos gastrointestinales.
Entre los agentes infecciosos identificados en brotes recientes figuran la bacteria E. coli, Shigella y el norovirus, además de otros virus e infecciones entéricas. Ante este escenario, la representación diplomática recomendó extremar las medidas de prevención entre ciudadanos estadounidenses y viajeros que se encuentren o tengan previsto visitar el país.

Embajada de EE. UU.
Las recomendaciones de la Embajada incluyen consumir únicamente agua embotellada o tratada de manera adecuada y mantener una higiene frecuente de las manos con agua y jabón. La alerta señala que los desinfectantes en gel pueden resultar ineficaces frente a determinados patógenos, entre ellos el norovirus.
También se aconseja evitar vegetales crudos, carnes y productos lácteos que hayan perdido la cadena de frío. Asimismo, se recomienda no consumir hielo elaborado con agua del grifo que no haya sido hervida previamente.
La situación adquiere mayor complejidad debido a la coexistencia de otros problemas sanitarios. Según la información proporcionada, en distintas zonas de Cuba existe una amplia transmisión de arbovirosis transmitidas por vectores, entre ellas dengue, chikungunya y Oropouche.
Las provincias mencionadas entre las más afectadas por estas enfermedades son Villa Clara, Sancti Spíritus, Las Tunas, Guantánamo y Matanzas. A esto se suman incrementos inusuales de hepatitis A reportados en Pinar del Río, La Habana, Ciego de Ávila, Santiago de Cuba y Camagüey.
El panorama también incluye la circulación de diversos virus respiratorios y la presencia de influenza endémica.
Escasez de medicamentos aumenta la preocupación
La alerta sanitaria también pone atención sobre la disponibilidad de insumos médicos en Cuba. Según la información suministrada, medicamentos y materiales básicos se encuentran desabastecidos en parte de la red hospitalaria y farmacéutica de la isla.
Ante la posibilidad de enfermar durante una visita, la Embajada recomienda a los viajeros llevar un botiquín de primeros auxilios y sus propias reservas de medicamentos antes de ingresar al país.
Esta recomendación adquiere relevancia en un escenario en el que también se reporta escasez de reactivos para diagnóstico, insumos médicos esenciales, combustible destinado a labores de fumigación y personal especializado tanto en centros de atención primaria como hospitalarios.
Falta de información dificulta conocer el alcance
Uno de los principales obstáculos para evaluar la situación epidemiológica es la ausencia de boletines nacionales actualizados y detallados publicados de manera regular por el Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP), según el material proporcionado.
La falta de indicadores estadísticos abiertos dificulta establecer con precisión la magnitud de los contagios asociados con las enfermedades diarreicas agudas y conocer el número de personas afectadas o fallecidas por enfermedades como dengue, Oropouche y chikungunya.
Esta falta de datos también complica la evaluación de la capacidad de respuesta del sistema sanitario frente a la combinación de enfermedades infecciosas y limitaciones de infraestructura.
En este contexto, la alerta de la Embajada estadounidense ofrece recomendaciones preventivas dirigidas principalmente a sus ciudadanos y viajeros. La situación descrita combina el incremento de enfermedades gastrointestinales con problemas en el suministro de agua, electricidad, conservación de alimentos y disponibilidad de recursos sanitarios, factores que pueden aumentar la vulnerabilidad de la población y de quienes visitan la isla.
Fuente: Infobae





