La Cyclospora se ha convertido en motivo de preocupación en varios estados de Estados Unidos debido al aumento inusual de casos de ciclosporiasis, una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis que puede provocar diarrea intensa, cólicos e hinchazón abdominal durante semanas.
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Aunque esta enfermedad suele presentarse con mayor frecuencia durante los meses cálidos del verano, algunos estados están reportando cifras superiores a las habituales para esta época del año. Michigan, por ejemplo, registra 681 casos desde el 22 de junio, una cifra muy por encima de su promedio anual de aproximadamente 50 infecciones.
Ohio notificó 177 casos desde el inicio del año, de los cuales 171 fueron registrados en junio. En Nueva York, sin contar la ciudad de Nueva York, se contabilizaron 112 casos durante este año.
Las autoridades continúan investigando el origen de estos aumentos, aunque identificar una fuente común resulta especialmente complejo debido a las características del parásito.

Cyclospora
El Dr. Max Teplitski, exdirector de la División de Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y actual director científico de la International Fresh Produce Association, explicó que la Cyclospora representa un desafío particular para los investigadores.
A diferencia de bacterias como E. coli y Salmonella, cuyos rastros genéticos pueden compararse para identificar si varios casos tienen un origen común, la Cyclospora presenta una mayor variabilidad genética.
Esto ocurre porque el parásito se reproduce sexualmente e intercambia fragmentos de ADN, lo que dificulta seguir su evolución y establecer conexiones entre diferentes infecciones.
Por esta razón, los investigadores dependen principalmente del trabajo epidemiológico tradicional. Los especialistas deben entrevistar a las personas afectadas para conocer qué alimentos consumieron, cuándo los consumieron y qué actividades realizaron.
También pueden recurrir a datos de compras y transacciones para reconstruir posibles fuentes de exposición.
Además de los alimentos, los expertos consideran necesario investigar posibles vínculos con fuentes de agua, como lagos, piscinas, parques acuáticos y agua de pozo.
¿Cómo se transmite la cyclospora?
La ciclosporiasis ocurre cuando una persona ingiere ooquistes, una fase del parásito similar a un huevo, presentes en alimentos o agua contaminados. Los productos agrícolas crudos, especialmente aquellos difíciles de lavar completamente, son una fuente frecuente de contagio.
Entre los alimentos asociados con brotes en Estados Unidos y otros países se encuentran las frambuesas, la albahaca, las mezclas para ensaladas, el cilantro, las mezclas de bayas o frutas, la lechuga y los guisantes tirabeques.
Una vez dentro del organismo, el parásito se desarrolla en los intestinos y produce nuevos ooquistes que son expulsados mediante las heces. Estos necesitan permanecer varias semanas fuera del cuerpo para madurar y volverse infecciosos, por lo que la transmisión directa entre personas suele ser poco frecuente.
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas más comunes de la infección incluyen diarrea muy líquida, más de tres deposiciones al día, hinchazón, sensación de llenura y malestar abdominal. En algunos casos también puede aparecer fiebre, aunque no es uno de los síntomas más habituales.
Incluso en personas sanas, la enfermedad puede extenderse durante varias semanas y los síntomas pueden aparecer y desaparecer. En individuos con sistemas inmunitarios debilitados, la infección puede persistir hasta recibir tratamiento.
Uno de los principales problemas es que la Cyclospora puede pasar desapercibida en pruebas comunes para detectar infecciones intestinales. Los médicos deben solicitar análisis específicos con una tinción especial que permite observar los huevos del parásito mediante microscopio.

Tratamiento y prevención
Una vez confirmada la infección, el tratamiento suele realizarse con una combinación de antibióticos llamada trimetoprima-sulfametoxazol, comercializada bajo nombres como Bactrim y Septra. El tratamiento normalmente dura entre siete y diez días, aunque puede extenderse en personas con defensas bajas.
Para reducir el riesgo de contagio, los especialistas recomiendan mantener buenas prácticas de higiene alimentaria.
Es importante lavarse las manos con agua tibia y jabón durante 20 segundos antes y después de preparar alimentos, enjuagar los productos frescos antes de pelarlos, frotarlos suavemente bajo agua corriente y desechar las zonas dañadas o magulladas.
Aunque lavar frutas y verduras no elimina completamente todos los parásitos, sigue siendo una medida fundamental. Estudios han mostrado que métodos como el lavado con agua y vinagre pueden reducir la presencia de Cyclospora en algunos productos, aunque algunos ooquistes pueden permanecer.
La prevención de la cyclospora continúa siendo la herramienta más efectiva para disminuir el impacto de esta infección, especialmente durante una temporada en la que varios estados mantienen vigilancia ante el aumento de casos.
Fuente: CNN





