¿Te has preguntado alguna vez cómo el autosabotaje afecta tu vida laboral? “La economía está difícil. Los clientes no valoran el trabajo. No es el momento.” Si tienes un negocio, probablemente estas frases te resulten familiares. Son las primeras explicaciones que aparecen cuando sientes que no estás avanzando.
Leer más: Estrés laboral y su costo invisible a largo plazo
Pero hay una pregunta incómoda —y necesaria— que pocos se hacen:
¿y si el obstáculo no está afuera?

Foto: archivo
El verdadero problema del autosabotaje
El autosabotaje no siempre se presenta como miedo evidente. Se disfraza de lógica, de prudencia o incluso de “estrategia”. Tu mente no te dice “no estoy listo”, te dice “el mercado está complicado”. No te dice “tengo miedo”, te dice “mejor espera”.
Esto ocurre porque el cerebro está diseñado para protegerte, no para hacerte crecer. Avanzar implica exposición, riesgo e incomodidad. Y frente a eso, tu mente prioriza lo seguro: mantenerte exactamente donde estás, pero con una narrativa convincente.
El verdadero problema no es la excusa, sino lo que sucede después. Con el tiempo, esas ideas se convierten en identidad: “yo siempre procrastino”, “esto no es para mí”, “no tengo suerte”. Y cuando eso ocurre, ya no estás evitando un riesgo, estás defendiendo una versión limitada de ti mismo.

Foto: archivo
En los negocios, esto tiene un impacto directo. Porque tu empresa no crece solo por estrategia, sino por la mentalidad desde la que tomas decisiones. No se trata únicamente de lo que haces, sino de quién eres mientras lo haces.
El cambio comienza con conciencia. Detectar la excusa en tiempo real, cuestionarla y actuar incluso sin sentirte listo. La seguridad no llega antes de la acción; se construye a través de ella.
El negocio que quieres construir ya existe en una versión de ti que dejó de justificar el “por qué no” y empezó a ejecutar el “cómo sí”. La distancia entre ambos no es externa. Es una decisión interna. Y esa sí depende de ti.
inSouth Tips |
• Establece metas semanales medibles, no solo intenciones.
• Rodéate de entornos que te reten, no que validen tus excusas.
• Separa emoción de decisión: no todo lo que sientes es verdad.
• Haz auditorías mensuales de tus acciones (no solo resultados).
• Toma una decisión incómoda al día para entrenar tu crecimiento.
“El mayor riesgo no es fallar, es quedarte en el mismo lugar con una excusa convincente.”
Elizabeth Gómez
Disfruta de nuestra edición mayo-abril, The Bussines Issue, aquí.


Por: Elizabeth Gómez, Psicóloga y Life Coach





