La rabia es una enfermedad poco frecuente entre los seres humanos, pero los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reportaron un incremento en las exposiciones a animales con rabia o sospechosos de tener el virus.
La alerta fue emitida el 10 de septiembre de 2026, después de que la agencia detectara un aumento de consultas relacionadas con posibles exposiciones durante los meses de verano. Entre julio y agosto, el CDC recibió 17 % más consultas relacionadas con rabia que durante el mismo período de 2025.
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Según los datos de farmacias, hasta el 2 de septiembre hubo un aumento estimado de 33 % en el uso de vacunas contra la rabia y de 76 % en inmunoglobulinas.
El incremento ocurre mientras distintos departamentos de salud investigan incidentes relacionados con animales infectados. Al menos 8 ciudades informaron un mayor uso de tratamiento preventivo después de exposiciones, errores en su administración o ambas situaciones.
En Carolina del Norte, varios animales de una granja móvil dieron positivo al virus y las autoridades tuvieron que localizar a cientos de personas que pudieron haber tenido contacto con ellos.
Mientras que en Elmira, Nueva York, las autoridades sanitarias informaron casos de rabia en gatos y zorrillos, por lo que pidieron a los residentes evitar animales desconocidos y mantener vacunadas a sus mascotas.

¿Es momento de preocuparse por la “ola” de rabia en humanos?
El aumento de exposiciones no significa que la rabia humana se haya convertido en una enfermedad común en Estados Unidos. El propio CDC señala que cada año unas 100,000 personas reciben profilaxis después de una posible exposición, mientras que los casos humanos continúan siendo inferiores a 10 anuales.
Además, los CDC exponen que las personas tienden a visitar parques, campamentos, lagos y áreas boscosas durante los meses cálidos. Esa actividad también incrementa las posibilidades de encontrar animales silvestres como murciélagos, mapaches, zorrillos y zorros.
Todo ellos se encuentran entre los animales que más frecuentemente presentan rabia. En el caso de los murciélagos, se requiere especial precaución porque una mordedura puede ser muy pequeña y pasar desapercibida.
Por eso, las autoridades recomiendan no tocar animales silvestres. Aquellos que parecen enfermos, desorientados o tienen un comportamiento inusual, tienden a ser peligrosos.

¿Qué hacer después de una posible exposición?
La rabia se transmite mediante la mordedura o el arañazo de un animal infectado. A su vez, existe riesgo si la saliva o tejido infeccioso entra en contacto con una herida abierta o con las mucosas.
Ante una posible exposición, el primer paso es lavar la herida inmediatamente con abundante agua y jabón. Después, se debe buscar atención médica y comunicarse con las autoridades de salud para determinar si es necesario iniciar profilaxis posexposición.
Este tratamiento incluye cuidado de la herida, inmunoglobulina antirrábica y una serie de vacunas. Cuando se administra antes de que aparezcan los síntomas, la intervención es altamente efectiva para prevenir la enfermedad.
Los primeros síntomas tienden a confundirse con una gripe e incluyen fiebre, dolor de cabeza, debilidad y malestar. También aparece dolor, picazón o sensación de hormigueo en el lugar de la exposición. Después, la enfermedad puede avanzar hacia síntomas neurológicos como confusión, agitación y alucinaciones.
Una vez que comienzan los síntomas, la rabia es casi siempre mortal. Por eso, los CDC insisten en que las personas no deben esperar a sentirse enfermas después de una posible exposición.
La recomendación para todas las personas es mantenerse alejado de animales silvestres, tener las vacunas de perros y gatos al día y buscar orientación médica rápidamente ante cualquier mordedura, arañazo o contacto sospechoso.
Fuente: CDC




