En una tarde que quedará marcada para la historia mundialistas, la Selección de Paraguay dio el golpe definitivo del certamen al despachar en los dieciseisavos de final a la siempre candidata Selección de Alemania.
El conjunto dirigido por Gustavo Alfaro, que entró a esta fase con lo justo tras sufrir en la etapa de zonas como uno de los mejores terceros, supo aguantar los embates de una maquinaria germana errática y definir el pasaporte a los octavos de final desde los el punto penal tras la igualdad 1-1 en 120 minutos.
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El Boston Stadium de Massachusetts se transformó en una olla de presión absoluta. Nadie, ni el analista más optimista, vislumbraba que Julian Nagelsmann y sus pupilos cayeran eliminados de forma prematura a las primeras de cambio en la ronda de eliminación directa.
Sin embargo, el orden táctico, la entrega incondicional en la marca y el misticismo guaraní se impusieron sobre la lógica teutona, demostrando que la mítica “garra albirroja” está más viva que nunca en territorio norteamericano.
El planteamiento inicial de Paraguay rozó la perfección defensiva que tanto predica Alfaro. Conscientes de que regalarle el esférico a talentos de la talla de Florian Wirtz o Jamal Musiala era una sentencia de muerte, la Albirroja plantó un bloque bajo muy apretado, con marcas escalonadas que incomodaron de principio a fin a Alemania.

La paciencia rindió frutos al minuto 42 de la primera mitad: en un contragolpe quirúrgico orquestado por Miguel Almirón, el volante Matías Galarza envió un centro flotado milimétrico que Julio Enciso conectó con la cabeza para batir al experimentado Manuel Neuer, desatando la locura en el banquillo sudamericano.
En el complemento, Alemania sacó el orgullo herido y se volcó por completo al ataque. El empuje bávaro obtuvo recompensa al minuto 54, cuando Kai Havertz madrugó a los defensores paraguayos tras un centro cruzado de Wirtz para decretar el 1-1. A partir de ahí, el partido se convirtió en un martirio físico.
Un gol de Jonathan Tah para los europeos en el tiempo extra fue invalidado correctamente por el cuerpo arbitral tras la revisión en el VAR por una falta previa sobre el arquero Orlando Gill.
Con los noventa minutos y la prórroga agotados, la definición se estiró a la tanda de penales. Fue ahí donde Orlando Gill se vistió de leyenda al detener remates cruciales, mientras que José Canale asumió la responsabilidad absoluta de ejecutar el disparo decisivo que decretó el 4-3 final desde el punto penal, certificando el fracaso estrepitoso de la Mannschaft.
Brasil cumple los deberes en Houston y sella su clasificación
Mientras Paraguay escribía su epopeya, el gigante del continente, Brasil, tuvo su propio festival de suspenso en Houston al superar a Japón por 2-1 en un cierre de película. Los Samuráis Azules tomaron la delantera por intermedio de Kaishu Sano al minuto 28, haciendo tambalear la estantería sudamericana.
Sin embargo, el Scratch de Carlo Ancelotti no se desesperó. Casemiro devolvió la paridad con un furibundo remate de cabeza en el amanecer de la segunda parte (55′) y cuando todo parecía destinado al alargue, la picardía de Gabriel Martinelli irrumpió en el minuto 95 para firmar el gol de la clasificación agónica. Brasil demostró que, a diferencia de su eterno rival europeo, sí sabe cómo salir con vida de los escenarios de eliminación directa.
Curiosidades y datos interesantes del histórico Alemania vs. Paraguay
El fin del mito de los penales
Por increíble que parezca, esta significó la primera derrota en la historia de Alemania en una tanda de penales en una Copa del Mundo. Históricamente, el cuadro teutón era considerado infalible en esta instancia (registrando triunfos en 1982, 1986, 1990 y 2006), una mística que la Albirroja destrozó por completo.
La revancha de 2002
Este partido significó una dulce revancha histórica para Paraguay, que guardaba la espina clavada del Mundial de Corea-Japón 2002, cuando los alemanes los eliminaron en octavos de final con un gol agónico de Oliver Neuville.
Los posibles rivales en Octavos de Final
El heroico conjunto guaraní no la tendrá nada fácil, ya que en la ronda de octavos de final espera al vencedor de la picante serie europea entre Francia y Suecia.





