En 2026, el Mes de la Historia Negra continúa cumpliendo su propósito original: educar, generar reflexión crítica y reconocer que la historia de Estados Unidos no puede comprenderse sin las voces, el talento y la resistencia de la comunidad afroamericana. Celebrarlo no significa mirar atrás con nostalgia, sino avanzar con memoria y responsabilidad colectiva.
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Cada febrero, Estados Unidos dedica un mes completo a reconocer, estudiar y celebrar la historia, los logros y el legado de la comunidad afroamericana.
El Mes de la Historia Negra no surge como una conmemoración simbólica aislada, sino como el resultado de una lucha intelectual y social por corregir el silenciamiento histórico y visibilizar aportes fundamentales que moldearon al país.
La celebración mantiene una vigencia clara en medio de debates sobre memoria, derechos civiles e identidad cultural.

Mes de la Historia Negra
El origen del Mes de la Historia Negra se remonta a comienzos del siglo XX y tiene un nombre clave: Carter G. Woodson. Historiador, académico y defensor de la igualdad, Woodson se negó a aceptar que la historia oficial de Estados Unidos ignorara o distorsionara el papel de los ciudadanos negros.
Convencido de que el racismo se sostenía en gran parte por la desinformación, entendió la educación como una herramienta poderosa de transformación social.
Woodson nació en 1875 en Virginia, en una familia de padres que habían sido esclavizados. Durante su juventud trabajó en granjas y minas de carbón mientras estudiaba de manera intermitente.
Más tarde, logró completar su formación académica y obtuvo un doctorado en Historia en la Universidad de Harvard, un logro excepcional para un hombre negro en esa época.
Desde allí, impulsó una carrera dedicada a investigar, documentar y difundir la historia afroamericana con rigor y dignidad.
En 1915 fundó la Asociación para el Estudio de la Vida y la Historia Negra, hoy conocida como ASALH.
Ese mismo año organizó una de las primeras exposiciones dedicadas exclusivamente a la historia negra y, poco después, creó The Journal of African American History, la primera revista académica centrada en este campo.
Su objetivo era claro: demostrar con hechos que la comunidad afrodescendiente había contribuido de forma decisiva al desarrollo económico, cultural y político de Estados Unidos.
En 1926, Woodson dio un paso estratégico al instaurar la Semana de la Historia de los Negros. Eligió febrero para hacerla coincidir con los aniversarios de Abraham Lincoln y Frederick Douglass, dos figuras clave en la lucha contra la esclavitud.
La iniciativa ganó fuerza rápidamente. Escuelas, universidades, iglesias y organizaciones comunitarias comenzaron a incorporar actividades educativas, lecturas y debates centrados en la experiencia afroamericana.
Con el avance del movimiento por los derechos civiles y el aumento de la conciencia social durante las décadas siguientes, la Semana de la Historia Negra se consolidó como una tradición nacional.
En 1976, en el marco del bicentenario de Estados Unidos, el presidente Gerald Ford reconoció oficialmente la celebración y amplió su alcance a todo el mes de febrero. A partir de entonces, el Mes de la Historia Negra quedó institucionalizado, y en 1986 el Congreso lo declaró celebración nacional de manera definitiva.

El Mes de la Historia Negra trasciende las fronteras estadounidenses. Canadá lo celebra también en febrero, mientras que países como Reino Unido, Irlanda y los Países Bajos lo conmemoran en octubre.
Cada año, la ASALH propone un tema central que guía actividades académicas, culturales y comunitarias, manteniendo el enfoque dinámico y actual.
Figuras como Martin Luther King Jr., Rosa Parks, Angela Davis, Ella Fitzgerald, James Baldwin y Audre Lorde representan solo una parte del legado que se honra durante este mes. El objetivo no se limita a recordar el pasado, sino a entender cómo esas luchas, ideas y expresiones culturales influyen en el presente.
En 2026, el Mes de la Historia Negra continúa cumpliendo su propósito original: educar, generar reflexión crítica y reconocer que la historia de Estados Unidos no puede comprenderse sin las voces, el talento y la resistencia de la comunidad afroamericana. Celebrarlo no significa mirar atrás con nostalgia, sino avanzar con memoria y responsabilidad colectiva.
Fuente: National Geographic





