La historia de Viva Chicken comenzó mucho antes de que el restaurante abriera sus puertas en Charlotte, Carolina del Norte, hace 13 años.
Su origen se encuentra en Perú, en una receta familiar transmitida durante seis décadas y en el viaje de su cofundador, el chef Bruno Macchiavello, quien llegó a Estados Unidos con apenas 200 dólares y un legado que terminaría convirtiéndose en el corazón de una marca gastronómica.
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Con motivo del Mes de la Herencia Hispana, celebrado del 15 de septiembre al 15 de octubre, Viva Chicken comparte la historia detrás de su propuesta y de la tradición peruana que continúa presente en cada uno de sus platos.
“De las manos de mi abuela, a las de mi madre, y luego a las mías”, recuerda Macchiavello al hablar de la receta familiar. El chef asegura que no podía llevarse consigo todo su país, pero encontró una manera de conservar una parte de él.
“No pude traer Perú conmigo, así que traje el fuego”. Ese fuego se convirtió en Viva Chicken.
Desde su apertura en 2013, la compañía nacida en Charlotte ha servido más de cinco millones de pollos a la brasa. Para Macchiavello, cada uno representa algo que va más allá de una preparación gastronómica: “Cada pollo que servimos lleva un pequeño pedazo de hogar”.

Viva Chicken
El centro de la propuesta de Viva Chicken es el Pollo a la Brasa, una preparación profundamente vinculada con la cultura gastronómica peruana. La marca utiliza pollo fresco y completamente natural, marinado durante más de 24 horas en una mezcla tradicional de especias peruanas.
Después, el pollo se cocina lentamente sobre fuego abierto en hornos de carbón diseñados especialmente para la preparación. El resultado se acompaña con guarniciones frescas elaboradas diariamente y salsas inspiradas en generaciones de cocina peruana.
Para Viva Chicken, la comida funciona también como una forma de transportar una tradición cultural más allá de su lugar de origen. El Mes de la Herencia Hispana representa así una oportunidad para compartir públicamente una identidad que la compañía asegura celebrar durante todo el año.
“La historia de Bruno es tan significativa para Viva porque no fue creada para la marca, sino que ayudó a crearla”, dijo Sharyn Knight, directora de marketing de Viva Chicken. La ejecutiva destacó el valor de la receta familiar, los recuerdos asociados con ella y los 60 años de historia que forman parte de la identidad de la compañía.
Cinco millones de pollos y una historia peruana
Además de su menú, Viva Chicken ofrece opciones de catering personalizables durante todo el año. Estas propuestas incluyen ingredientes frescos y productos preparados diariamente, con el pollo a la brasa como uno de sus principales atractivos para celebraciones, fiestas y diferentes eventos.
La compañía también cuenta con tarjetas electrónicas de regalo y un sistema de recompensas para sus clientes. A través de Viva Chicken Insider, los participantes pueden acumular puntos para obtener beneficios, como un obsequio de cumpleaños y pollo gratis, además de acceder anticipadamente a promociones y ofertas exclusivas.
Actualmente, Viva Chicken tiene 15 restaurantes distribuidos entre las Carolinas y Utah, con nuevas aperturas previstas. La empresa mantiene su sede en Charlotte y continúa desarrollándose como un negocio originado en la comunidad local.
La trayectoria de Macchiavello, desde aquellos 200 dólares hasta una cadena que ha servido más de cinco millones de pollos a la brasa, resume una historia en la que gastronomía, familia y herencia peruana avanzan juntas. Una receta transmitida durante 60 años encontró en Estados Unidos una nueva forma de llegar a miles de personas sin perder el vínculo con sus raíces.
Fuente: nota especial




