El USS Abraham Lincoln atraviesa un momento de creciente preocupación por las condiciones de vida y la salud mental de su tripulación, después de que un marinero cayera por la borda durante el prolongado despliegue del portaaviones en Medio Oriente.
El incidente, ocurrido el mes pasado y revelado ahora, se suma a reportes sobre agotamiento, baja moral y problemas de seguridad a bordo.
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De acuerdo con un funcionario estadounidense citado por CNN, el marinero fue rescatado rápidamente y recibió atención médica. Hasta el momento, no se han esclarecido las circunstancias de la caída ni se ha informado si regresó a sus funciones o fue evacuado del buque.

USS Abraham Lincoln
El caso ha intensificado las exigencias de varios legisladores demócratas, después de que familiares de los más de 5,000 marineros e infantes de marina a bordo expresaran preocupación por el deterioro de las condiciones durante una misión que ya supera los 250 días.
El Lincoln salió de su puerto base en San Diego en noviembre pasado y posteriormente fue redirigido a Medio Oriente para respaldar las operaciones estadounidenses en la guerra con Irán.
El portaaviones lleva más de 200 días sin atracar, un período que, según el senador Richard Blumenthal, constituye un récord moderno de permanencia consecutiva en el mar.
Preocupación por las condiciones a bordo
Blumenthal, senador demócrata por Connecticut y miembro de la Comisión de Servicios Armados, escribió al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y al secretario interino de la Marina para expresar su «seria preocupación» por la duración de los despliegues.
En su carta señaló reportes sobre escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de plomería, deterioro de la salud mental y dificultades relacionadas con la seguridad en cubierta. También mencionó interrupciones del servicio postal que habrían provocado la pérdida de paquetes de ayuda durante meses.
Familiares de la tripulación plantearon preocupaciones similares durante reuniones informativas celebradas en San Diego la semana pasada. Según reportes citados por CNN, alrededor de 200 familiares participaron en estos encuentros con funcionarios de la Marina.
Entre las situaciones descritas se mencionaron falta de alimentos, problemas con el agua, duchas con moho, inodoros averiados y períodos sin agua caliente. También surgieron testimonios relacionados con el agotamiento y pensamientos suicidas.
Medios como Navy Times y Stars and Stripes informaron sobre presuntos intentos de miembros de la tripulación de saltar por la borda durante el despliegue. Uno de los testimonios señaló que un marinero habría impedido que un compañero se arrojara al mar.
La respuesta de la Armada
La Armada estadounidense negó haber observado un aumento de los pensamientos o intentos de suicidio a bordo del Lincoln.
En declaraciones a CNN, aseguró que el bienestar de los miembros del servicio es una prioridad y que el buque dispone de profesionales religiosos, médicos y de salud mental para atender las preocupaciones que puedan surgir.
Un funcionario estadounidense indicó además que los registros internos de la Armada sobre informes de ideación suicida a bordo habían disminuido durante los últimos meses. Según esa fuente, la institución no considera que exista una relación entre la duración del despliegue y los pensamientos de autolesión.
Mientras crece la preocupación, el grupo de portaaviones USS George Washington se dirige hacia Medio Oriente para reemplazar al Lincoln. El intercambio ya estaba previsto, aunque todavía no se conocía con certeza la fecha de llegada.
El vicealmirante Joseph Cahill, comandante de las Fuerzas de Superficie Navales, reconoció durante una reunión con familiares la presión que soportan tanto los marineros como sus familias.

La situación también ha despertado inquietud sobre el futuro de la preparación de las fuerzas navales. Blumenthal advirtió que, si Estados Unidos mantiene una campaña militar prolongada o incrementa su presencia de portaaviones en la región, el Departamento de Defensa deberá explicar cómo evitará que las exigencias operativas actuales provoquen una crisis de preparación en el futuro.
El Lincoln permanece desplegado mientras aumentan las preguntas sobre las condiciones de su tripulación. Para los legisladores y familiares que han solicitado respuestas, el desafío no se limita a mantener las operaciones del portaaviones, sino también a garantizar que quienes cumplen la misión reciban los suministros, el mantenimiento y el apoyo necesarios.
Fuente: CNN





