Ahora, cualquier decisión sobre este nuevo conflicto y posible despido, recaerá también en Disney, empresa matriz de ABC, y se convierte en una primera gran prueba para Josh D’Amaro, nuevo director ejecutivo de la compañía, quien asumió el cargo el mes pasado tras sustituir a Bob Iger.
La controversia sobre esta exigencia de despido vuelve a colocar en el centro del debate los límites entre la sátira política, la libertad de expresión y la presión institucional sobre los medios en Estados Unidos.
Leer más: “Michael” logra cifra millonaria tras debut en taquilla
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió públicamente a ABC y a Disney el despido inmediato del presentador Jimmy Kimmel, luego de una broma realizada durante un sketch de la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en la que el comediante llamó a la primera dama, Melania Trump, “viuda expectante”.

Trump exige despido
La polémica se desató después de que Kimmel presentara un monólogo en su programa Jimmy Kimmel live! el jueves anterior al incidente de seguridad ocurrido durante la Cena de Corresponsales, cuando un presunto atacante armado intentó ingresar al evento y obligó a evacuar al presidente, a la primera dama y a otros altos funcionarios.
Durante esa rutina humorística, Kimmel realizó varias bromas dirigidas al presidente y a su familia, simulando que era el comediante oficial seleccionado para encabezar la tradicional cena anual. Entre los comentarios más comentados estuvo una frase dedicada a Melania Trump.
“Nuestra primera dama está aquí. Señora Trump… tiene un brillo como de viuda expectante”, dijo el presentador frente a la audiencia.
Además, Kimmel añadió otra broma relacionada con el mandatario:
“Por cierto, en el desafortunado caso de que nuestro presidente tenga una emergencia médica esta noche, ¿tenemos un médico en la sala? Oh, lo siento. Quiero decir, ¿tenemos un Jesús en la sala? Siempre los confundo”, en referencia a un meme que Trump había publicado previamente en Truth Social, donde aparecía representado como Jesús.
Las declaraciones provocaron una fuerte reacción tanto de Melania Trump como del propio presidente.
Horas antes de la publicación de Trump, la primera dama utilizó su cuenta en X para cuestionar duramente al comediante y pedir que la cadena actuara.
“Su monólogo sobre mi familia no es comedia; sus palabras son corrosivas y profundizan la enfermedad política en Estados Unidos”, escribió Melania Trump.
También afirmó que figuras como Kimmel no deberían tener espacio en televisión para difundir mensajes de odio. Según sus palabras, el presentador se esconde detrás de ABC porque sabe que la cadena lo protegerá.
“Ya es suficiente. Es hora de que ABC actúe. ¿Cuántas veces la dirección de ABC permitirá el comportamiento atroz de Kimmel a costa de nuestra comunidad?”, agregó.
Posteriormente, Donald Trump reforzó esa postura con una publicación en Truth Social, donde calificó la broma como una “despreciable incitación a la violencia”.
“Jimmy Kimmel debería ser despedido inmediatamente por Disney y ABC”, escribió el mandatario, elevando aún más la controversia pública en torno al caso.
Hasta el momento, representantes de ABC y del propio Jimmy Kimmel no respondieron de inmediato a las solicitudes de despido y sobre la polémica.
La situación adquiere mayor relevancia por el contexto reciente. La Cena de Corresponsales de la Casa Blanca de este año estuvo marcada por un intento de ataque armado que obligó al Servicio Secreto a evacuar con urgencia al presidente, a Melania Trump y a otros funcionarios presentes.
Fue la primera vez durante el segundo mandato de Trump que la primera dama estuvo junto a su esposo en una evacuación de emergencia de este tipo. El presidente calificó posteriormente el episodio como una experiencia “bastante traumática” para Melania.
Aunque ella no se había pronunciado públicamente sobre el tiroteo, su crítica hacia Kimmel representa sus primeras declaraciones directas sobre todo lo ocurrido.
El episodio también reabre el debate sobre la libertad de expresión y la presión política sobre los medios de comunicación.
Kimmel ya había sido objeto de controversia meses antes por comentarios relacionados con el asesinato de Charlie Kirk, cuando criticó la reacción del entorno político de Trump.
En aquella ocasión, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Brendan Carr, presionó públicamente a ABC para que tomara medidas contra el presentador.
Posteriormente, al menos dos grandes propietarios de estaciones afiliadas a ABC decidieron no emitir el programa de Kimmel, lo que generó especulaciones sobre posibles intentos de acercamiento con el Gobierno federal.

La cadena incluso suspendió temporalmente el programa nocturno de forma indefinida, aunque la medida fue revertida menos de una semana después tras una ola de apoyo público al comediante y fuertes críticas de grupos defensores de la libertad de expresión.
Desde entonces, el tono crítico de Kimmel hacia Trump se volvió aún más visible en su programa.
Ahora, cualquier decisión sobre este nuevo conflicto y posible despido, recaerá también en Disney, empresa matriz de ABC, y se convierte en una primera gran prueba para Josh D’Amaro, nuevo director ejecutivo de la compañía, quien asumió el cargo el mes pasado tras sustituir a Bob Iger.
La controversia sobre esta exigencia de despido vuelve a colocar en el centro del debate los límites entre la sátira política, la libertad de expresión y la presión institucional sobre los medios en Estados Unidos.
Fuente: CNN





