Un parpadeo constante, un movimiento repetitivo o un sonido pueden parecer detalles sin importancia en el día a día. Sin embargo, en algunos casos, estos comportamientos pueden ser tics nerviosos.
Entender qué son y cómo actuar ante ellos es fundamental para acompañar a los niños de manera adecuada, sin alarmarse ni ignorando señales importantes.
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De acuerdo con especialistas en salud mental infantil, los tics no son un problema de conducta ni un acto de rebeldía. Se trata de una manifestación neurológica relacionada con la forma en que el cerebro regula ciertos movimientos.
Es decir, es como si el cerebro tuviera dificultad para “filtrar” acciones innecesarias. Por eso, el cuerpo termina expresándolas de forma automática.

Tics más comunes
Los tics se dividen en dos grandes grupos: motores y vocales. A su vez, cada uno puede ser simple o complejo.
Aquellos motores están relacionados con los movimientos del cuerpo.
Los motores simples incluyen parpadeos, muecas, movimientos de hombros o giros del cuello.
Mientras que los complejos pueden involucrar acciones más elaboradas como saltar, tocar objetos repetidamente o realizar gestos más llamativos.
En cuanto a los tics vocales tienen que ver con sonidos involuntarios.
A diferencia de los motores, los vocales simples son carraspeos, gruñidos, silbidos o sonidos nasales.
Los complejos pueden incluir palabras o frases. En algunos casos más específicos, están relacionados con el síndrome de Tourette, aunque esto es menos común.
Edad y señales
Los tics rara vez se presentan antes de los 3 años. Lo más habitual es que comiencen entre los 4 y 8 años, con un pico alrededor de los 12.
Muchos niños los experimentan de forma temporal y en la mayoría de los casos, desaparecen con el tiempo o durante la adolescencia.
Uno de los aspectos más importantes es saber reconocer un tic y no confundirlo con un hábito o una conducta voluntaria. Así que debes saber que:
- Son repetitivos y aparecen sin una razón clara.
- No siguen un ritmo constante.
- Pueden aumentar en momentos de estrés o ansiedad.
- Disminuyen cuando el niño está concentrado en una actividad.
Además, muchos niños describen una sensación previa, como una necesidad o impulso, similar a cuando alguien siente que va a estornudar o bostezar. Intentar contener el tic puede generar incomodidad.

Factores que pueden influir
Aunque no existe una causa única, hay factores que pueden hacer que los tics aparezcan o se intensifiquen:
- Estrés o cambios emocionales
- Falta de sueño
- Ansiedad
- Cambios en la rutina
- Imitación de otros niños
Por el contrario, actividades que requieren atención, como leer, dibujar o jugar, suelen reducir temporalmente los tics.
En la mayoría de los casos, los tics no requieren tratamiento médico y desaparecen por sí solos. Sin embargo, es importante buscar orientación profesional si:
- Los tics interfieren con la vida escolar o social del niño
- Generan angustia o baja autoestima
- Son muy intensos o frecuentes
- Incluyen movimientos o sonidos complejos
Un pediatra o especialista en neurología o psiquiatría infantil podrá evaluar la situación y determinar si es necesario algún tipo de intervención.

Cómo deben actuar los padres
La reacción de los adultos juega un papel clave en el bienestar del niño. Lo más recomendable es evitar regañar o castigar al niño por este tipo de acciones.
Tampoco es viable llamar la atención de forma reiterativa sobre el comportamiento, solo se necesita mantener un ambiente tranquilo y de apoyo.
A su vez, es bueno explicar a otros familiares o profesores lo que ocurre para que no existan problemas o rechazo.
Uno de los mayores retos es evitar que los niños se sientan señalados o incomprendidos. Muchas veces, este tipo de movimientos se confunden con manías o hábitos, lo que puede llevar a juicios incorrectos.
Es importante recordar que no son voluntarios. El niño no lo hace “porque quiere”, sino porque su cerebro aún está en proceso de desarrollo.
Con información clara y apoyo familiar, los niños pueden atravesar esta etapa de forma tranquila y sin afectar su bienestar emocional.
Fuente: Con información de La Nación





