La telemedicina se ha convertido en una alternativa para acceder con rapidez a consultas, tratamientos y medicamentos, pero el crecimiento de estos servicios también ha generado nuevas preocupaciones sobre la privacidad de los datos médicos.
En Estados Unidos, organismos reguladores han señalado a varias empresas de telesalud por presuntas prácticas comerciales engañosas relacionadas con información sanitaria, suscripciones y procesos de atención.
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Desde la pandemia de covid-19, aumentó la oferta de plataformas que permiten solicitar medicamentos para condiciones como el TDAH, la disfunción sexual, la ansiedad y la pérdida de peso. El atractivo de estos servicios está en la facilidad de realizar un proceso que, en algunos casos, puede comenzar y concluir en línea en pocos minutos.

Expone datos
Sin embargo, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) ha presentado casos contra diferentes compañías del sector. La demanda más reciente mencionada en el informe acusa a Hims & Hers de divulgar datos de sus clientes, inscribirlos en suscripciones difíciles de cancelar y evitar consultas médicas en tiempo real.
La empresa ha rechazado las acusaciones y las calificó como un intento de generar titulares a su costa.
Otros casos involucran a servicios como BetterHelp y GoodRx. En esas investigaciones, los reguladores señalaron que las compañías compartieron información de salud de sus usuarios con plataformas como Meta y Google sin obtener su consentimiento.
El acceso a medicamentos puede ser demasiado sencillo
Uno de los principales puntos de preocupación está relacionado con la manera en que algunas plataformas evalúan a sus usuarios. Muchas consultas comienzan mediante cuestionarios en los que se solicita información sobre el historial médico y los medicamentos de interés, sin que necesariamente exista una conversación en tiempo real con un profesional sanitario.
Un análisis de casi 50 empresas de telesalud que comercializan medicamentos GLP-1 encontró que menos de un tercio exigía una consulta por video o audio en tiempo real con un médico. En determinados casos, las recetas podían aprobarse en cuestión de minutos.
Esta situación resulta especialmente relevante porque algunos tratamientos requieren valorar antecedentes, objetivos médicos y posibles riesgos. En el caso de los medicamentos GLP-1, los investigadores señalaron que muchas plataformas tampoco incluían preguntas sobre trastornos alimentarios en sus cuestionarios iniciales.
La doctora Reshma Ramachandran, de la Universidad de Yale, quien dirigió el estudio citado, señaló que el acceso a estos fármacos era “increíblemente fácil” y que, en muchos casos, las recetas se enviaban automáticamente.
La privacidad médica no siempre está garantizada
Otro desafío está relacionado con la aplicación de la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA), normativa federal estadounidense que regula determinados usos de la información médica.
Los expertos en privacidad advierten que la HIPAA no cubre necesariamente a todas las compañías de telesalud dirigidas directamente a los consumidores. Por ello, algunas plataformas pueden quedar fuera de las protecciones que muchas personas asumen que se aplican automáticamente a cualquier servicio relacionado con la salud.
Andrew Crawford, del Center for Democracy and Technology, señaló que existe un amplio universo de empresas que recopilan datos de salud sin estar sujetas a las leyes específicas que regulan al sector sanitario.
Ante este escenario, los expertos recomiendan revisar cuidadosamente las políticas de privacidad antes de utilizar una plataforma de telesalud. También sugieren emplear bloqueadores de anuncios y navegadores privados, herramientas que pueden dificultar el rastreo de la ubicación, el historial de navegación y otros datos personales.
Leer los acuerdos de usuario también puede revelar cómo una empresa pretende utilizar la información recopilada. Algunas políticas, según el informe, incluso contemplan la posibilidad de vender datos relacionados con la vida sexual de los usuarios.
Por ahora, la decisión de aceptar los términos de estos servicios continúa siendo una de las principales herramientas de protección para los consumidores. La situación plantea un desafío creciente: facilitar el acceso a la atención médica digital sin convertir la información personal de los pacientes en un recurso expuesto a terceros.
Fuente: CNN




