En Suecia, más de 30,000 personas llevan un microchip bajo la piel que les permite hacer varios trámites con solo mover la mano
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Aunque parece de ciencia ficción, Suecia no es ajena a la innovación ya que su población mantiene una relación de confianza con la tecnología.
Recientemente, se dio a conocer que gran parte de los suecos están adquiriendo este dispositivo diminuto y discreto, que se implanta entre el pulgar y el índice mediante una jeringa.
El procedimiento es rápido, ambulatorio y casi indoloro. Una vez colocado, el chip funciona como una herramienta multifuncional capaz de reemplazar tarjetas de crédito, credenciales laborales, llaves o pases de transporte.
De acuerdo con varios medios locales, las autoridades aplican estrictas leyes de privacidad, lo que ha impulsado la aceptación de esta tendencia y genera mayor confianza entre los ciudadanos.

¿Cómo funciona?
De acuerdo con The Good Men Project, estos implantes permiten realizar múltiples tareas cotidianas.
Se puede pagar en supermercados, ingresar a edificios o usar el transporte público con solo acercar la mano a un lector digital, capaz de detectar el chip en la piel.
Para los usuarios en Suecia, el mayor atractivo es la comodidad de no tener que utilizar tarjetas u otros dispositivos, ahorrar tiempo y acelerar los procesos.
No obstante, algunos expertos en ciberseguridad creen que este microchip puede estar expuesto a hackeos, rastreo no autorizado o uso indebido de los datos personales.
Pese a que el sistema actual no almacena información sensible directamente, los especialistas piden regulaciones más claras. A su vez, dijeron que se necesita auditorías continuas para garantizar la seguridad de los usuarios.

¿El futuro de los pagos digitales?
La experiencia sueca podría ser solo el comienzo y dar paso a otros países para que también implementen este sistema.
Por ahora, Suecia vuelve a demostrar por qué es uno de los países más avanzados del mundo en innovación digital. Y aunque la idea de tener un chip en la mano puede parecer extrema, para muchos suecos, el futuro ya está aquí… y cabe debajo de la piel.
Fuente: La Chispa






