La madrugada del 17 de marzo estuvo marcada por la tensión en Cuba. Un sismo de magnitud moderada sacudió el oriente del país dejando a la isla nuevamente sin energía eléctrica.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) el movimiento telúrico tuvo una magnitud de 5.8 y se registró a las 00:28 hora local de la isla. No obstante, el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas de Cuba reportó una magnitud de 6.0.
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El epicentro se localizó frente a la costa de la provincia de Guantánamo, una zona donde estos fenómenos pueden ser percibidos con mayor intensidad.
Durante el movimiento sísmico, Cuba volvió a sufrir una desconexión total del sistema eléctrico nacional. El fallo dejó sin electricidad, telefonía e internet a más de nueve millones de personas.
Se trata del sexto apagón nacional en apenas un año y medio y aunque las autoridades dijeron que trabajan en el proceso de restablecimiento, la mayoría de los ciudadanos en la isla permanece sin servicio eléctrico.

Caos por falta de energía
Las autoridades informaron que el restablecimiento del servicio se realiza de forma gradual y que la estrategia consiste en crear pequeños sistemas eléctricos independientes, conocidos como microsistemas, para ir recuperando la energía en zonas específicas.
Estos esfuerzos se concentran en lugares prioritarios como hospitales, centros de producción de alimentos y servicios esenciales. También se han activado fuentes alternativas de generación, como plantas solares, hidroeléctricas y motores que funcionan con diésel.
Sin embargo, la recuperación no es sencilla. La falta de combustible y los problemas estructurales del sistema limitan la capacidad de respuesta. Por eso, el proceso avanza lentamente.
Pese a que el sismo no tuvo mayores repercusiones, los ciudadanos están angustiados debido a que no hay una fecha clara para la normalización total del servicio eléctrico.

Cerco a Cuba
Cuba atraviesa desde hace meses una crisis energética profunda. Las centrales termoeléctricas, que son clave para el suministro eléctrico, presentan averías debido a su antigüedad.
Actualmente, varias de estas unidades están fuera de servicio o en mantenimiento, lo que reduce la capacidad de generación. A esto se suma la falta de recursos para modernizar la infraestructura o comprar combustible en el mercado internacional.
Expertos señalan que el país necesitaría miles de millones de dólares para renovar su sistema, una inversión que hoy resulta difícil de asumir.
En muchas zonas, los apagones pueden durar más de 15 horas al día, e incluso superar las 48 horas en algunas provincias. Esto complica la conservación de alimentos, el funcionamiento de hospitales y la actividad económica en general.

Los analistas consideran que la crisis en La Habana se agudizó tras la captura del dictador de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Este hecho impulsó a Estados Unidos a privar a la isla de acceder a los beneficios que aportaba el referido país caribeño, con el fin de presionar a los líderes de la dictadura cubana.
El lunes 16 de marzo, el presidente Donald Trump dijo que Cuba está al borde del colapso y que sería un honor “tomarla” debido a que actualmente se encuentra debilitada.
“Ya sea que la libere o la tome, creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera con ella. Es una nación muy debilitada en este momento, no tienen dinero, no tienen petróleo, sin duda es un país fallido”, dijo el presidente norteamericano.
Varios medios de comunicación refieren que algunos representantes estadounidenses han pedido negociar con Cuba y entre las conversaciones se encuentra la dimisión del actual líder de la isla, Miguel Díaz-Canel.
Mientras los gobiernos discuten, los cubanos siguen lidiando con el deterioro, la miseria y la profunda crisis que reina en la isla desde hace más de 50 años.
Fuente: Infobae, DW





