El sharenting, una palabra creada a partir de la combinación de share (compartir) y parenting (crianza), se refiere al acto de divulgar momentos significativos de nuestros hijos a través de las redes sociales. Si bien esto puede considerarse normal, la realidad detrás de la difusión de una simple fotografía puede ser perturbadora.
En la era digital, compartir momentos en redes sociales se ha vuelto algo cotidiano. Fotos de cumpleaños, vacaciones o logros escolares forman parte de la vida diaria de muchas familias.
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De hecho, para algunas madres, la simple acción de divulgar una fotografía sobre cuánto ha crecido su pequeño es un gesto de orgullo. Sin embargo, la práctica del sharenting no es del todo segura y ha generado una alarma sobre el tema de seguridad y privacidad de los niños.
Al divulgar una imagen o video de nuestros hijos, estos quedan expuestos a millones de usuarios. Sin importar que la publicación se haga en grupos pequeños o en plataformas como WhatsApp, el material puede ser tomado sin permiso, manipularse y divulgarse en grupos de venta e intercambio de material sensible.
De acuerdo con analistas de ciberseguridad, si el sharenting es recurrente, un niño al llegar a los 13 años podría tener más de 1,300 imágenes circulando en internet sin haber dado su consentimiento.
Es decir, su identidad digital ya existe antes de que decida cómo quiere ser visto en el mundo digital.

Sharenting, riesgos que los padres ignoran
Muchos padres intentan proteger la privacidad de sus hijos colocando emojis sobre sus rostros en las fotos. A simple vista parece una solución segura, pero no lo es.
Actualmente, existen herramientas de inteligencia artificial capaces de eliminar esos emojis y reconstruir el rostro original en cuestión de segundos. Esto significa que la imagen queda completamente expuesta sin que los padres lo sepan.
Además, aunque el rostro esté cubierto, otros datos siguen visibles: la ropa, el lugar donde fue tomada la imagen, el uniforme escolar o incluso detalles de la casa. Todo esto revela pistas sobre la identidad y ubicación del menor.
El sharenting no solo implica una exposición de imagen, sino una serie de riesgos que afectan el bienestar del niño a corto y largo plazo.
Muchos de esos riesgos que los padres ignoran de la exposición en las redes sociales es la pérdida de privacidad. Cada foto compartida suma información sobre la vida del menor y con el tiempo, se construye un perfil digital completo sin su consentimiento y lo deja expuesto ante miles de usuarios desconocidos.

Ciberacoso y exposición a depredadores sexuales
Las imágenes que parecen inocentes en la actualidad pueden ser utilizadas años después para burlas o acoso, lo que desencadena un impacto negativo en la autoestima del niño cuando crezca.
Como un punto crítico, el sharenting aumenta la exposición ante depredadores sexuales. Dichos criminales tienden a buscar contenido de forma frecuente en las redes sociales y las fotografías o videos de nuestros hijos pueden terminar en sus manos.
Cada imagen compartida podría ser usada con connotación sexual o modificada con inteligencia artificial para ser distribuida entre consumidores de material sobre abuso sexual infantil.
A su vez y si el sharenting deja expuesto ubicaciones, sitios frecuentes, escuelas o identificación de viviendas, los depredadores pueden identificar con facilidad a los niños.
Todos estos detalles son utilizados por personas malintencionadas para acercarse a los pequeños y manipularlos.
Los expertos en ciberseguridad destacan que el sharenting no es un delito, pero sí es una práctica que requiere conciencia y responsabilidad. Pues los padres y representantes tienen la obligación de proteger la privacidad de los niños en el entorno digital.

inSouth Tips
- Evita crear perfiles propios para los niños. Es mejor compartir fotos desde la cuenta de los adultos y no abrir redes sociales a nombre de los menores.
- Pide la opinión de tus hijos. Si tienen edad suficiente, pregúntales qué fotos les gustaría que se publiquen y cuáles no.
- Cuida el tipo de fotografías. Asegúrate de que siempre estén vestidos y en situaciones respetuosas. Evita fotos íntimas o que puedan resultar vergonzosas en el futuro.
- No compartas ubicación. Evita publicar información que revele dónde está el niño, su escuela, rutinas y todo lo que involucra su cotidianidad.
Antes de publicar, hazte esta pregunta: ¿cómo se sentirá mi hijo al ver esta foto dentro de 10 años? Si la respuesta no es favorable, evita hacerlo.
Fuente: Con información de Pantallas amigas y UNICEF





