El sarampión vuelve a generar alarma en Estados Unidos tras confirmarse dos muertes en Pensilvania, las primeras registradas por esta enfermedad en el estado en 35 años y las primeras en el país durante 2026. Las autoridades sanitarias informaron que ninguna de las dos personas fallecidas estaba vacunada.
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Ambas residían en el condado de Lancaster, aunque el Departamento de Salud de Pensilvania decidió no divulgar más información sobre sus identidades. Hasta el 25 de agosto, el estado había confirmado 393 casos de sarampión distribuidos en 28 condados, en medio de un resurgimiento histórico de la enfermedad en territorio estadounidense.

Sarampión
El escenario de Pensilvania forma parte de una situación más amplia. Estados Unidos acumula más de 2,700 casos de sarampión en lo que va de 2026, una cifra que supera la registrada en cualquier otro año desde 1991. Además, se trata del segundo año consecutivo con cifras récord.
El sarampión había sido declarado eliminado en Estados Unidos en el año 2000. Sin embargo, durante el último año y medio se han contabilizado más casos que en los 25 años anteriores combinados.
Ante esta evolución, expertos prevén que el país pueda perder su condición de eliminación, que corresponde al reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud de que la enfermedad ya no se transmite de manera regular dentro del territorio nacional.
Una enfermedad altamente contagiosa
El sarampión se caracteriza por su elevada capacidad de propagación. El virus puede transmitirse cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. Además, puede permanecer infeccioso en el aire y sobre superficies hasta dos horas después de que la persona infectada abandone un lugar.
Los primeros síntomas suelen incluir fiebre, tos, secreción nasal y ojos rojos y llorosos. Después de varios días aparece la erupción característica, que comienza en la cabeza y se extiende hacia otras partes del cuerpo.
El periodo entre la exposición al virus y la aparición de síntomas puede ser de siete a 21 días. La enfermedad también puede provocar complicaciones graves, entre ellas neumonía e inflamación cerebral.
Aunque las muertes por sarampión son poco frecuentes, pueden ocurrir. Según los datos proporcionados por las autoridades sanitarias, se producen aproximadamente entre una y tres muertes por cada 1,000 casos.
La vacunación mantiene un papel clave
La vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola, conocida como triple vírica o MMR, constituye la principal herramienta de protección frente a la enfermedad. Dos dosis alcanzan una eficacia del 97 % contra el sarampión.
Las autoridades sanitarias de Pensilvania recomiendan dosis tempranas o de recuperación de la vacuna MMR para las personas a partir de los seis meses que no cuenten con una protección completa.
El nivel de vacunación también resulta determinante para limitar la aparición de brotes. Los expertos señalan que el riesgo persiste en comunidades donde la cobertura se mantiene por debajo del 95 %, considerado un umbral importante para mantener la inmunidad frente a una enfermedad tan contagiosa.

Las dos muertes registradas en Pensilvania vuelven a colocar la vacunación y la prevención en el centro de la respuesta sanitaria estadounidense. El estado enfrenta actualmente cientos de casos, mientras el país supera los 2,700 contagios y se acerca a un escenario que podría comprometer el estatus de eliminación conseguido hace más de dos décadas.
El año pasado, Estados Unidos ya había registrado sus primeras muertes por sarampión en décadas, entre ellas las de dos niños no vacunados en Texas. Ahora, los fallecimientos de Pensilvania marcan un nuevo episodio dentro del resurgimiento de una enfermedad que había dejado de transmitirse de manera habitual en el país.
Fuente: CNN





