Traxler advirtió que, aunque el brote ya terminó, el trabajo no ha finalizado. Señaló que todavía existen zonas en Carolina del Sur donde hay poblaciones vulnerables debido a bajos niveles de protección por vacunación o inmunidad natural.
Por ello, el Departamento de Salud Pública continuará vigilando de cerca cualquier señal de nuevos contagios para evitar otro brote de sarampión.
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El brote de sarampión registrado en upstate, Carolina del Sur, y considerado el más grande reportado en Estados Unidos en más de 35 años, fue declarado oficialmente terminado este 27 de abril por el Departamento de Salud Pública del estado (DPH, por sus siglas en inglés).

Sarampión
Con un total de 997 casos confirmados desde octubre del año pasado, el brote representó una de las mayores emergencias sanitarias recientes en la región y dejó en evidencia la preocupación de las autoridades por la disminución en las tasas de vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola, conocida como vacuna MMR.
La gran mayoría de los contagios se concentró en el condado de Spartanburg, donde se registraron 940 casos. También se confirmaron infecciones en Greenville con 36 casos, Anderson con 8, Pickens con 6, Lancaster con 4, Cherokee con 2 y Sumter con 1.
El último caso confirmado relacionado con este brote fue reportado el 15 de marzo. Según explicó el Departamento de Salud Pública, debían transcurrir al menos 42 días sin nuevos contagios para poder declarar oficialmente el final del brote.
Este período equivale al doble del tiempo de incubación del sarampión y permite confirmar que la cadena de transmisión del virus ha sido interrumpida.
Las autoridades sanitarias señalaron que una de las principales causas de esta situación fue la disminución progresiva en las tasas de vacunación MMR en los últimos años, lo que dejó a una parte importante de la población vulnerable frente al virus.
Los datos recopilados durante la emergencia sanitaria muestran con claridad esta situación. De los 997 casos confirmados, 932 ocurrieron en personas que no estaban vacunadas, lo que reforzó la preocupación sobre la falta de inmunización en distintos sectores de la población.
El impacto fue especialmente fuerte entre niños y adolescentes. Del total de contagios, 264 casos correspondieron a menores de cinco años, mientras que 639 se registraron en personas de entre 5 y 17 años. Solo 87 casos afectaron a personas mayores de 18 años.
Además, 33 escuelas distribuidas en siete distritos escolares se vieron afectadas por exposiciones al sarampión, lo que obligó a que 874 estudiantes fueran puestos en cuarentena como medida preventiva.
La magnitud del brote también generó una fuerte movilización de recursos públicos. Los investigadores de salud realizaron más de 1,670 llamadas de seguimiento y atención, mientras que el costo directo estimado de la respuesta del DPH alcanzó los 2.1 millones de dólares.
A pesar de la gravedad de la situación, las autoridades destacaron algunos resultados positivos. Uno de los más importantes fue el aumento considerable en la aplicación de vacunas durante los seis meses que duró el brote.
En el condado de Spartanburg, donde comenzó la emergencia y donde se concentró la mayoría de los casos, se administraron 3,788 vacunas MMR más que en el año anterior, lo que representa un incremento del 93.6 %.
En toda la región de Upstate se aplicaron 14,745 dosis adicionales, equivalente a un aumento del 82.4 %, mientras que en todo el estado se administraron 81,096 vacunas más, reflejando un crecimiento del 31.3 %.
Las autoridades consideran que este incremento fue clave para contener la propagación del virus y acelerar el cierre del brote.
Brannon Traxler, subdirectora de promoción y servicios de salud del DPH y directora médica, explicó durante la última rueda de prensa sobre el caso que el brote terminó relativamente rápido por tres razones principales.
La primera fue que muchas de las personas infectadas desarrollaron inmunidad natural. La segunda, que la gran mayoría de los pacientes siguió correctamente las instrucciones de aislamiento y cuarentena establecidas por salud pública.
Y la tercera, el aumento significativo en la vacunación, especialmente durante enero y febrero de 2026, meses que registraron cifras récord de inmunización.

Traxler advirtió que, aunque el brote ya terminó, el trabajo no ha finalizado. Señaló que todavía existen zonas en Carolina del Sur donde hay poblaciones vulnerables debido a bajos niveles de protección por vacunación o inmunidad natural.
Por ello, el Departamento de Salud Pública continuará vigilando de cerca cualquier señal de nuevos contagios para evitar otro brote similar.
“El brote terminó, pero nuestro trabajo para comprender y prevenir el sarampión y futuros brotes no ha terminado”, afirmó Traxler.
La experiencia dejó una lección clara para las autoridades sanitarias: mantener altas tasas de vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar crisis de salud pública de esta magnitud.
Fuente: Greenville Journal





