Sam Neill protagonizó durante tres años una intensa lucha contra un tipo de cáncer de sangre poco frecuente y agresivo, un proceso marcado por diagnósticos inesperados, tratamientos complejos y una determinación constante por seguir adelante.
El actor neozelandés logró superar la enfermedad tras recibir diferentes terapias y, pocos meses antes de su fallecimiento, anunció que ya no presentaba rastros de cáncer en su organismo.
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La familia del intérprete confirmó su muerte el 13 de julio de 2026 en Sídney, Australia, a los 78 años. A través de un comunicado publicado en Instagram, explicó que su partida fue repentina e inesperada, aunque destacó que el actor permanecía libre de cáncer al momento de su fallecimiento.

Sam Neill
En el mensaje también se señaló que Sam Neill estuvo acompañado por su familia y recibió atención médica en el St. Vincent’s Private Hospital, donde pasó sus últimos momentos.
El origen de esta historia comenzó en 2022, mientras el actor participaba en la promoción de Jurassic World Dominion. Durante ese periodo detectó una inflamación en los ganglios del cuello, un síntoma que inicialmente fue atribuido por los médicos a un posible caso de COVID-19 no detectado.
Sin embargo, la persistencia del problema llevó a realizar nuevos estudios. Una tomografía por emisión de positrones, conocida como PET scan, confirmó un diagnóstico mucho más complejo: un linfoma T angioinmunoblástico en estadio 3, un tipo de cáncer de sangre raro, de rápida evolución y con capacidad para extenderse hacia órganos como los pulmones, el hígado o la médula ósea.
El propio Sam Neill relató esa experiencia en su libro de memorias Did i ever tell you this?, donde describió el impacto que significó conocer el diagnóstico pocos días después de haber llevado una vida aparentemente normal.
En sus memorias recordó cómo, en cuestión de días, pasó de encontrarse trabajando a permanecer hospitalizado mientras recibía diversos medicamentos destinados a combatir la enfermedad.
El tratamiento comenzó con cuatro rondas de quimioterapia. No obstante, la primera etapa no produjo la respuesta esperada, por lo que los especialistas recomendaron un medicamento distinto cuyo elevado costo representaba un nuevo desafío.
Según contó el actor en una entrevista con The Guardian, llegó a negociar directamente con la empresa farmacéutica para acceder al tratamiento. El acuerdo establecía que recibiría el medicamento sin costo siempre que continuara con vida cuatro meses después de iniciar la terapia.
La estrategia resultó exitosa. Un cuarto PET scan confirmó que el cáncer había alcanzado una remisión metabólica completa, un resultado que el propio Neill celebró públicamente al expresar su intención de seguir viviendo durante muchos años más.
Pese a esa buena noticia, el tratamiento no concluyó. El actor explicó que debía recibir infusiones cada dos semanas para mantener controlada la enfermedad y reconoció que los médicos le habían advertido que esos medicamentos podrían dejar de funcionar con el tiempo.
Cuando esa situación finalmente ocurrió, Sam Neill recurrió a una nueva alternativa médica: la terapia CAR de células T. Este procedimiento consiste en modificar genéticamente células del sistema inmunológico para que puedan identificar y destruir las células cancerosas.
El actor recibió ese tratamiento mediante un ensayo clínico, una decisión que terminó ofreciendo resultados altamente positivos.
En abril de 2026 anunció públicamente que una nueva tomografía no mostraba presencia de cáncer en su cuerpo, un resultado que calificó como extraordinario.
También describió la terapia como un ejemplo de “la ciencia en su mejor expresión” y manifestó su entusiasmo por regresar al trabajo, asegurando que deseaba volver a participar en nuevas producciones cinematográficas.
Durante todo el proceso, la escritura ocupó un lugar fundamental en su recuperación emocional. Sam Neill confesó que nunca planeó escribir un libro, pero descubrió que hacerlo le ofrecía una razón para levantarse cada mañana y seguir proyectándose hacia el futuro.
También habló abiertamente sobre su relación con la muerte. Sam Neill afirmó que no le temía, aunque sí le habría gustado disponer de más tiempo para disfrutar de los proyectos personales que había construido, contemplar el crecimiento de los árboles plantados en su hogar y ver crecer a sus nietos.
Más allá de la enfermedad, el Sam Neill aseguró que la experiencia reforzó su gratitud por la vida, por la amistad y por cada día que pudo seguir disfrutando junto a las personas que formaban parte de su entorno.
Fuente: Infobae





