La salud bucal y la salud mental mantienen una relación estrecha y bidireccional que puede influir en el bienestar general.
Aunque suelen abordarse como áreas independientes, distintos factores muestran que el estado de la mente puede afectar el cuidado de los dientes y las encías, mientras que los problemas bucodentales sin tratar también pueden repercutir en el estado emocional.
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Esta conexión adquiere especial importancia cuando existen dificultades para mantener rutinas de higiene, acudir a consultas odontológicas o sostener hábitos saludables. El estrés, la ansiedad, algunos tratamientos y determinadas afecciones de salud mental pueden modificar conductas y condiciones físicas que repercuten directamente en la boca.

Salud bucal y salud mentala
La relación entre ambas áreas puede manifestarse de diferentes maneras. Los trastornos mentales activos pueden dificultar actividades cotidianas como cepillarse los dientes, utilizar hilo dental o mantener una alimentación equilibrada. Cuando estas rutinas se descuidan, aumenta la posibilidad de que aparezcan problemas de salud bucodental.
A su vez, el dolor y las molestias en la boca pueden intensificar síntomas asociados con la depresión o la ansiedad. De esta manera, puede establecerse un círculo en el que el deterioro de una de estas áreas termina afectando a la otra.
Uno de los vínculos más frecuentes está relacionado con la xerostomía, conocida como boca seca. Esta condición puede aparecer como efecto secundario de numerosos medicamentos psiquiátricos y convertirse en otro factor que debe considerarse dentro del cuidado bucal.
La ansiedad también puede manifestarse mediante el rechinar de los dientes. Este comportamiento puede convertirse en una consecuencia física de una tensión emocional excesiva y relacionar de forma directa el estado mental con la salud de la dentadura.
La alimentación constituye otro punto de conexión. Algunas personas pueden recurrir a alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar como una forma de afrontar el estrés o la ansiedad. Este hábito puede favorecer la aparición de caries y enfermedades de las encías.
Además, los trastornos por consumo de sustancias y los trastornos alimentarios pueden tener consecuencias negativas para la salud bucal. Algunas afecciones, como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, también pueden dificultar la organización y gestión de las citas odontológicas.
El miedo al dentista también importa
La relación funciona en ambos sentidos. La atención odontológica puede generar ansiedad significativa en algunas personas e incluso contribuir al desarrollo de un trastorno de estrés postraumático (TEPT).
Por esta razón, el cuidado dental puede convertirse en un componente relevante dentro de una atención integral de la salud mental. Atender las molestias, infecciones u otros problemas de la boca puede contribuir al bienestar general y evitar que una dificultad adicional se sume a una situación emocional compleja.
El Instituto de Salud Mental Huntsman, a través del Centro de Atención de Crisis de Salud Mental Kem y Carolyn Gardner, incorpora las necesidades dentales dentro de su enfoque integral.
Mediante una colaboración con la Facultad de Odontología de la Universidad de Utah, los pacientes pueden acceder a servicios odontológicos en el mismo centro cuando se determina que su salud bucal está afectando su bienestar.
Este modelo busca facilitar el acceso a la atención en un entorno donde la persona ya recibe apoyo para su salud mental. La posibilidad de resolver necesidades dentales durante una crisis puede ayudar a abordar factores que afectan el bienestar general.
La atención integrada puede marcar una diferencia
El acceso a servicios odontológicos no termina necesariamente con la atención durante una crisis. Después del alta, los pacientes pueden recibir derivaciones para continuar con controles y tratamientos dentales regulares a largo plazo.
La integración de ambas áreas permite considerar la salud de manera más amplia. El cuidado bucal no se limita a prevenir caries o enfermedades de las encías, sino que también puede relacionarse con la autoestima, las relaciones sociales y las oportunidades académicas y laborales.
Por ello, reconocer la conexión entre salud mental y salud bucodental permite comprender que ambas forman parte de un mismo bienestar. Mantener hábitos de higiene, atender los problemas dentales y facilitar el acceso a profesionales puede ser especialmente importante cuando existen dificultades emocionales que afectan las rutinas cotidianas.
Fuente: Healthcare.utah.edu





