Las reliquias familiares tienden a acumularse con el paso de los años y muchas veces terminan ocupando demasiado espacio
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Cajas llenas de fotos familiares que despiertan nostalgia, estanterías llenas de libros que nadie lee o armarios repletos de objetos antiguos.
Son solo ejemplos de las llamadas reliquias familiares, objetos que se heredan o que se almacenan por el valor significativo que poseen.
A pesar de la historia, estos elementos se apilan en los rincones y ocupan espacios en los hogares convirtiéndolos en sitios visualmente pesados.
Por ello, los expertos en diseño de interiores sugieren aprender a desprenderse de ellos y darle la bienvenida a nuevos aires en el hogar.

¿Cómo desprenderse de las reliquias familiares?
La especialista en organización Regina Lark explicó que lo más saludable es comenzar a evaluar y negociar sobre lo que se debe dejar ir.
“Cada persona siente la nostalgia de manera distinta. Por eso, lo primero es conversar con empatía y establecer expectativas claras. Saber qué objetos son realmente significativos y cuáles pueden dejarse ir hará que el proceso sea más fluido y respetuoso”, dijo Lark.
En el caso de las personas que tengan reliquias cuyos dueños aún permanecen con vida, pueden conversarlo.
De esta manera comprenderán mejor la historia detrás de los objetos y saber que el recuerdo “se preserva en la memoria y las palabras”. Por ende, ya no es necesario tener el objeto físico.

Digitaliza los recuerdos
Las fotografías familiares son tesoros, pero los álbumes ocupan espacio y tienden a deteriorarse con el tiempo.
Así que lo mejor es escanear las fotos más significativas o combinar varios álbumes en uno solo y conservar la esencia de los recuerdos sin tener pilas de álbumes en un cajón.

Prioriza y piensa de manera realista
A veces, desprenderse de ciertos objetos no significa renunciar a la memoria, sino reconocer que ya no encajan en la vida actual.
“Cada cosa que conservamos ocupa espacio físico y mental, por lo que es importante preguntarse si realmente aporta algo al presente”, añadió Lark.
Las reliquias familiares pueden ser de padres, abuelos, tíos u otros familiares. Sin embargo, es necesario establecer límites saludables y decidir qué conservar en función del estilo de vida actual.

Cerrar ciclos
La organización no se trata solo de limpiar o tirar cosas, sino de cerrar ciclos y honrar la historia familiar.
Convierte el día de limpieza en una actividad donde se recuerden las historias y se celebren los recuerdos. Pero también de un momento para cerrar ciclos que cumplieron su tiempo.
“Deshacerse de reliquias familiares no significa perder el pasado, sino liberar espacio para el presente. Ordenar con empatía y reflexión no solo transforma el hogar, sino también la relación con la historia que habita en él”, concluyó la experta.
Fuente: House Beautiful US





