Frío: peluqueros revelan cómo proteger el cabello
enero 20, 2026
By: Carlos Graterol

El invierno y el frío ponen a prueba la resistencia del cabello, pero con una rutina adaptada, productos adecuados y hábitos conscientes, es posible mantener una melena sana, brillante y fuerte incluso en los meses más fríos del año.

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El invierno no solo castiga la piel. El cabello también sufre de forma silenciosa los efectos del frío, la calefacción y los cambios bruscos de temperatura.

Durante los meses más fríos, muchas personas notan que su melena pierde brillo, se vuelve áspera, más frágil y difícil de controlar.

La sequedad capilar deja de ser un problema puntual y se transforma en una constante que afecta tanto a cabellos secos como a aquellos que normalmente no presentan este tipo de alteraciones.

Frío
Foto de Getty Images

Cabello y frío

Expertos en cuidado capilar coinciden en que el invierno debilita el equilibrio natural del cabello. Las bajas temperaturas reducen el flujo sanguíneo en el cuero cabelludo y hacen que las glándulas sebáceas trabajen con menor intensidad.

Como consecuencia, el pelo pierde su lubricación natural, se deshidrata con mayor facilidad y queda más expuesto a la rotura, el encrespamiento y la pérdida de elasticidad.

A este escenario se suman factores cotidianos como el viento, que abre la cutícula capilar, y la calefacción, que reseca el ambiente de forma constante.

Esta combinación provoca que el cabello refleje menos la luz y luzca apagado, sin vida y con una textura más rígida.

En invierno también aumentan los casos de descamación, dermatitis e inflamación del cuero cabelludo, lo que puede derivar en caída o afinamiento capilar si no se actúa a tiempo.

Errores

Uno de los errores más comunes en esta época del año consiste en reducir la frecuencia de lavado con la idea de “hidratar” el cabello. Los profesionales lo desmienten con claridad.

Lavar menos no aporta hidratación. Por el contrario, puede favorecer la acumulación de residuos, grasa y restos de productos que bloquean la fibra capilar e impiden que los tratamientos penetren y actúen correctamente.

La clave no está en espaciar lavados, sino en elegir champús suaves, nutritivos y respetuosos con el cuero cabelludo, preferiblemente sin sulfatos agresivos.

La frecuencia ideal varía según cada persona, pero en muchos casos mantener una rutina de dos a tres lavados semanales resulta adecuada si se utilizan productos bien formulados.

En invierno, incluso puede ser necesario cambiar de champú y optar por opciones más calmantes e hidratantes, especialmente cuando el cuero cabelludo se vuelve sensible.

El ambiente seco del invierno también incrementa la electricidad estática, lo que provoca encrespamiento y dificulta el peinado.

El uso constante de calefacción y herramientas de calor agrava este problema, ya que daña la cutícula y aumenta la fragilidad del cabello.

Por eso, los expertos recomiendan reducir la fricción, aplicar productos antiestáticos y no abusar del calor sin protección térmica.

En cuanto a los ingredientes, la hidratación debe ser eficaz pero ligera. Componentes como aloe vera, agua de coco, ácido hialurónico vegetal, glicerina, proteínas de arroz o trigo y aceites livianos como jojoba, chía o camelia ayudan a restaurar la película hidrolipídica sin apelmazar.

El objetivo consiste en nutrir, fortalecer y devolver flexibilidad sin saturar la fibra capilar.

Frío
Foto de andriano_cz via Getty Images

Otro hábito que conviene revisar es dejar secar el cabello al aire en invierno. Aunque parezca inofensivo, el cabello mojado se vuelve más vulnerable al frío.

La cutícula permanece abierta durante más tiempo, lo que favorece la deshidratación y el encrespamiento.

Lo más recomendable es retirar bien la humedad, aplicar protector térmico y secar con aire templado, manteniendo el secador a una distancia adecuada.

Las mascarillas también juegan un papel clave durante el invierno. En cabellos normales, una aplicación semanal suele ser suficiente, mientras que los cabellos secos, rizados o tratados químicamente pueden necesitar dos aplicaciones por semana.

En cabellos finos, conviene optar por fórmulas ligeras y aclarar bien para evitar peso innecesario.

El invierno y el frío ponen a prueba la resistencia del cabello, pero con una rutina adaptada, productos adecuados y hábitos conscientes, es posible mantener una melena sana, brillante y fuerte incluso en los meses más fríos del año.

Fuente: Semana

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