El perdón y la unión casi siempre quedan fuera de los propósitos de las personas. Con la llegada de un nuevo año, solemos volcar nuestra energía en metas externas que muchas veces también quedan en el olvido.
Comenzar el gimnasio, lograr un ascenso laboral o aprender un nuevo idioma, entre otros, forman parte de los propósitos que no todos cumplen.
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Si bien cada ser humano es diferente, la necesidad de cerrar el 2025 con nuevas metas es urgente.
En un mundo cada vez más fragmentado, proponerse el perdón y la unión no es solo un acto de bondad, sino una decisión que tiene muchos más beneficios de lo que parece.
“No es solo filosofía; es salud. La ciencia ha demostrado que el perdón reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés y mejora la salud cardiovascular. Por otro lado, la sensación de pertenencia y unión fortalece el sistema inmunológico y aumenta la esperanza de vida”, argumentó la psicóloga Bárbara Moreno.

Perdón, prioridad en los propósitos
El perdón suele malinterpretarse como un acto de debilidad o como la validación de una ofensa recibida. No obstante, perdonar es, en esencia, un acto de liberación personal.
Al cargar con resentimientos de años anteriores, estamos arrastrando una mochila llena de piedras que nos impide caminar con ligereza hacia nuestras nuevas metas.
Para este 2026, los propósitos del perdón deben abordarse desde 3 niveles:
- Hacia los demás: entender que todos actuamos desde nuestras propias limitaciones y heridas.
- Perdón para nosotros mismos: quizás el reto más grande. Perdonarnos por las decisiones no tomadas, por los errores cometidos en 2025 y por no haber cumplido todas nuestras expectativas.
- Hacia las circunstancias: dejar de pelear con la realidad de lo que no pudimos cambiar.
Perdonar no es cambiar el pasado, es cambiar el futuro. Esta premisa será el motor que nos permita recibir las oportunidades del 2026 sin el filtro de la amargura.

Unión para aprender a comprender mejor
Si el perdón limpia el terreno, la unión es la semilla que plantamos en él. Vivimos en una era de conexiones digitales pero de profunda soledad emocional.
Por ello, y como nuevo propósito de 2026, la unión se traduce en presencia intencional. Una meta que podemos alcanzar para aprender a comprender mucho mejor a otros.
Unirse significa volver a mirar a los ojos, practicar la escucha activa y dejar de lado las pantallas para conectar con las almas.
“La unión familiar, comunitaria y profesional genera una red de apoyo que nos hace resilientes ante las incertidumbres del futuro”, agregó Moreno.
La psicóloga cree que, al elegir el perdón y la unión como propósitos, las personas están decidiendo ser mejores primero consigo mismos. Luego con los demás y de tercero como un regalo para la salud mental y la estabilidad emocional.

¿Cómo integrar el perdón y la unión en el día a día?
Un propósito de Año Nuevo solo es efectivo si se convierte en un hábito. Aquí te comparto algunas acciones prácticas para que el perdón y la unión sean una realidad constante:
Hacer una lista de liberación
Antes de que termine el año, escribe una lista de las ofensas o culpas que aún te duelen. Quémala o deshazte de ella como un símbolo de que no permitirás que crucen la frontera del 2026.
Círculos de diálogo
Propón reuniones con amigos o familiares donde el objetivo no sea solo comer o ver una película, sino compartir el cómo se sienten en realidad.
Ayuno de juicio
Intenta pasar un día a la semana sin emitir juicios negativos sobre los demás. Notarás cómo tu nivel de estrés disminuye y tu capacidad de unión aumenta.
El 2026 está cerca, podemos llenarlo con las mismas metas materiales, o podemos decidir que sea completamente diferente.
Fuente: Visión para vivir, Psicología familiar MX





