OpenAI sorprendió al anunciar el cierre de su aplicación para generar videos llamada Sora, una plataforma que en pocos meses pasó de ser tendencia global a convertirse en el centro de una fuerte controversia.
Sora, lanzada inicialmente a finales de 2024 y convertida en app independiente en 2025, permitía a los usuarios crear videos cortos a partir de texto.
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Su facilidad de uso y resultados visualmente impactantes la hicieron viral, especialmente en redes sociales. Sin embargo, el mismo poder creativo que impulsó su éxito también encendió alarmas en distintos sectores.

Creatividad sin límites… y sin control
Desde su lanzamiento, Sora se transformó en un espacio donde los usuarios experimentaban con ideas cada vez más extravagantes. Videos surrealistas, escenas imposibles y recreaciones ficticias de figuras públicas inundaron internet.
No era raro ver contenidos generados con la imagen de celebridades como Michael Jackson o Stephen Hawking en situaciones completamente ficticias.
Aunque muchos de estos videos eran humorísticos, el uso de Sora comenzó a preocupar a varios analistas y usuarios quienes alegaron que se podía usar imágenes de terceros sin consentimiento.
El problema no era solo la creatividad, sino la falta de control. Con solo escribir una instrucción, cualquier persona podía generar contenido altamente realista y esto, al poco tiempo, facilitó la proliferación de los llamados deepfakes.
A medida que la popularidad de Sora crecía, también lo hicieron las críticas.
Organizaciones defensoras de derechos digitales, académicos y expertos en tecnología comenzaron a advertir sobre los riesgos de permitir este tipo de herramientas sin regulaciones claras.
El uso no autorizado de la imagen de personas reales, incluyendo figuras públicas y ciudadanos comunes, se convirtió en una de las principales preocupaciones. Además, la posibilidad de crear videos falsos con apariencia realista planteaba un riesgo serio para la desinformación.
El fenómeno conocido como AI slop, una avalancha de contenido generado por inteligencia artificial sin valor claro, también comenzó a saturar las plataformas digitales, dificultando distinguir entre contenido real y fabricado.
OpenAI desiste de Sora
Ante la presión creciente, OpenAI intentó implementar restricciones, limitando la generación de contenido con ciertas figuras públicas. Entre los nombres protegidos se encontraban Martin Luther King Jr. y el icónico presentador Fred Rogers.
Sin embargo, estas medidas llegaron después de múltiples quejas, incluyendo reclamos de figuras conocidas y usuarios que aseguraron que el sistema no es seguro. Para muchos críticos, la respuesta fue insuficiente y tardía frente a un problema que ya se había expandido ampliamente.
Frente a este escenario, OpenAI reconoció el impacto de la herramienta y notificó que Sora dejaría de funcionar. Asimismo, adelantó que publicará los pasos correspondientes para que los usuarios puedan conservar el contenido creado en la plataforma.

El cierre de Sora resultó aún más llamativo debido a que la plataforma había firmado un acuerdo con The Walt Disney Company. Este convenio permitía a los usuarios crear contenido con más de 200 personajes licenciados de franquicias como Marvel, Pixar y Star Wars.
Disney, por su parte, expresó respeto por la decisión de OpenAI de abandonar este segmento y reenfocar sus prioridades.
“Agradecemos la colaboración constructiva entre nuestros equipos y todo lo que hemos aprendido de ella, y seguiremos trabajando con plataformas de IA para encontrar nuevas formas de llegar a los aficionados allí donde estén, adoptando de forma responsable nuevas tecnologías que respeten la propiedad intelectual y los derechos de los creadores”, agregó la compañía.
Según OpenAI, las capacidades de ChatGPT para generar imágenes en alta definición no se han visto afectadas por el cierre de Sora y los usuarios pueden seguir operando ChatGPT sin inconveniente.
Fuente: EuroNews





