Las inundaciones repentinas que golpearon Nepal y la región del Tíbet, en China, dejaron un saldo de al menos 356 personas fallecidas y más de 1,300 desaparecidas, mientras continúan las intensas labores de búsqueda y rescate en las zonas afectadas.
El desastre ocurrió el miércoles 26 de agosto y provocó graves daños en comunidades montañosas, carreteras y puentes.
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En Nepal, la Policía informó que 353 personas habían muerto y otras 826 permanecían desaparecidas. En el Tíbet, las autoridades confirmaron tres fallecimientos y 558 personas desaparecidas.
Entre quienes siguen sin ser localizados hay cientos de extranjeros que se encontraban en la región cuando ocurrieron las inundaciones.

Nepal
La magnitud de la emergencia se refleja en las condiciones de las comunidades situadas a lo largo del río Trishuli. El cauce permanece elevado y sus aguas arrastran grandes cantidades de sedimentos y escombros provenientes de las zonas altas del Himalaya. La fuerza de la corriente destruyó o deformó varios puentes y dejó carreteras cubiertas de lodo.
En algunos puntos, las inundaciones transformaron zonas agrícolas y poblados. En Rata Mate, en el municipio de Nuwakot, una capa de lodo de más de 15 centímetros bloqueó una carretera e impidió el paso de vehículos. Maquinaria pesada trabaja para retirar el sedimento, mientras algunos habitantes intentan desplazarse a pie o en motocicleta.
Los daños también alcanzaron extensas áreas de cultivo. Cerca de 100 metros de sedimento fueron arrastrados violentamente por el valle, cubriendo terrenos que eran utilizados para la producción de arroz. Este alimento constituye un elemento básico de la alimentación en Nepal y los agricultores se encontraban próximos a la temporada de cosecha.
Las operaciones de rescate enfrentan obstáculos considerables. Las carreteras bloqueadas, los puentes dañados, la falta de electricidad y los problemas de conectividad dificultan el acceso a las comunidades afectadas y complican incluso la tarea de determinar cuántas personas permanecen desaparecidas.
Más de 3,000 trabajadores participan en las labores de emergencia en la frontera entre Nepal y China.
Los equipos también mantienen la atención sobre nuevos riesgos. Las autoridades de ambos países advirtieron sobre un lago formado recientemente en el lado nepalí de la frontera, cuyo posible desbordamiento representa una amenaza adicional.
Además, persiste el peligro de nuevos deslizamientos de tierra, aludes de lodo e inundaciones repentinas debido a las condiciones del terreno y a las lluvias previstas para los próximos tres días.
La explicación sobre el origen del desastre todavía no es definitiva. Científicos consideran que un enorme colapso glaciar, acompañado de un deslizamiento de tierra, pudo desencadenar las inundaciones.
El Servicio Geológico de Estados Unidos señaló que el fenómeno estuvo relacionado con el colapso de un glaciar, proceso que ocurre cuando una gran sección de hielo se desprende de la masa glaciar y cae por una ladera.
Mientras las autoridades continúan buscando sobrevivientes, también se han producido rescates de personas que permanecían incomunicadas o atrapadas. En el distrito de Rasuwa, uno de los más afectados, fueron rescatados 31 turistas, entre ellos ciudadanos de Estados Unidos, India, Corea del Sur, Italia, Rusia, Bulgaria y Suiza.
Las autoridades italianas, además, lograron establecer contacto con 130 ciudadanos cuyo paradero había sido desconocido inicialmente. Sin embargo, al menos 700 extranjeros todavía figuran entre las personas desaparecidas.
Para facilitar la identificación de las víctimas, la Policía de Nepal habilitó un sitio web con información sobre restos “no identificados y no reclamados”. La plataforma se actualiza periódicamente y permite consultar registros relacionados con las zonas afectadas por las inundaciones.
La emergencia provocó también expresiones de solidaridad internacional. El Dalai Lama ofreció oraciones por las personas afectadas, mientras el papa León XIV transmitió sus condolencias a quienes perdieron a sus seres queridos.
Con las operaciones de rescate todavía en marcha y nuevas amenazas naturales presentes en la zona, las autoridades mantienen la alerta mientras buscan esclarecer el alcance total de una de las tragedias más graves registradas en la región.
Fuente: CNN





