La historia volvió a escribirse el 1 de abril de 2026, cuando la misión Artemis II despegó rumbo a la órbita lunar, marcando el regreso de la humanidad a las cercanías de la Luna después de más de cinco décadas.
Pero más allá del impacto global de este logro, hay una historia que resalta con fuerza: la participación de Nathalie Quintero y Carlos Tomás Mata, dos ingenieros venezolanos que jugaron un papel clave en el desarrollo del poderoso Space Launch System (SLS) que hizo posible esta hazaña.
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El sistema SLS que impulsó la nave Orión de Artemis II no solo representa un avance tecnológico, sino también una muestra de cómo el talento internacional Latino sigue siendo fundamental en los grandes proyectos científicos.
Ambos profesionales dejaron en alto a Venezuela en el mapa de la ingeniería aeroespacial.
Desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, el SLS encendió sus motores y, en cuestión de minutos, logró colocar la nave Orión en órbita terrestre. A bordo, los cuatro astronautas superaron con éxito los primeros minutos y ahora recorren la trayectoria que los llevará alrededor de la Luna, incluyendo un sobrevuelo de su cara oculta.
Este vuelo no busca aterrizar, sino probar que los sistemas de soporte vital, navegación y seguridad pueden transportar humanos de manera confiable en el espacio profundo. Es, en esencia, el paso previo para futuras misiones que sí tocarán la superficie lunar.
Sin embargo, detrás de cada encendido, cada cálculo y cada maniobra, hay años de trabajo silencioso de ingenieros y científicos. Y es ahí donde el aporte venezolano cobra especial relevancia.

Nathalie Quintero, la columna vertebral del cohete de la misión Artemis II
Nacida en Caracas, capital de Venezuela, Nathalie Quintero desempeñó un rol crucial en la misión. Como líder de operaciones del Core Stage 1, fue responsable de coordinar la estructura central del cohete, conocida como la “columna vertebral” del SLS.
Su trabajo en la misión Artemis II consistió en garantizar que los sistemas de propulsión funcionaran de manera sincronizada durante los momentos más críticos del lanzamiento, esos primeros minutos en los que el cohete debe vencer la gravedad terrestre.

La precisión en esta fase es vital, ya que cualquier error puede comprometer toda la misión.
Gracias a su liderazgo y conocimiento técnico, el SLS logró ejecutar un despegue limpio y eficiente, asegurando la correcta inserción de la nave en su trayectoria inicial.

Carlos Tomás Mata, seguridad frente a la naturaleza
El ingeniero eléctrico Carlos Tomás Mata enfrentó otro de los grandes desafíos del lanzamiento: el clima. En una región como Florida, donde las tormentas eléctricas son frecuentes, proteger un cohete de estas características no es tarea sencilla.
Mata fue el encargado de diseñar y activar los sistemas de protección contra fenómenos atmosféricos, especialmente los rayos. Su trabajo permitió blindar tanto la estructura del cohete como la seguridad de la tripulación de Artemis II.

El SLS pudo despegar incluso en condiciones climáticas variables, minimizando riesgos y garantizando que la misión se desarrollara sin contratiempos.
Su participación no solo representa un logro personal, sino también un símbolo del impacto que puede tener el talento Latino en escenarios globales. En un campo altamente competitivo como la ingeniería aeroespacial, su presencia demuestra que la excelencia no tiene fronteras.

El jueves 2 de abril, la NASA informó que la misión Artemis II ejecutó una maniobra clave como la inyección translunar. Este proceso permitió a la nave abandonar la órbita de la Tierra y dirigirse hacia la Luna en una trayectoria precisa.
Según el equipo de control, esta maniobra fue “impecable”, consolidando el éxito de una misión que no solo busca explorar, sino sentar las bases para una presencia humana sostenible fuera del planeta.
Fuente: Con información de colegio de ingenieros Venezuela





