El histórico Miami Marine Stadium, escenario de conciertos, eventos políticos y celebraciones que marcaron la historia cultural del sur de Florida, podría recuperar su esplendor después de más de tres décadas en el abandono.
Los votantes de Miami decidirán el martes si autorizan a la ciudad a asociarse con una empresa privada para administrar y restaurar el emblemático recinto ubicado en Virginia Key, frente al centro de la ciudad.
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Inaugurado en 1963, el estadio fue concebido como una sede para carreras de lanchas de alta potencia y rápidamente se convirtió en uno de los espacios más singulares de Miami. Su estructura de concreto y su ubicación frente a la bahía de Biscayne lo transformaron en un símbolo arquitectónico y cultural de la ciudad.

Miami Marine Stadium
El recinto fue diseñado por Hilario Candela, un arquitecto que llegó a Estados Unidos como refugiado de la Revolución Cubana cuando apenas tenía poco más de 20 años. Décadas después, su creación sería incorporada, en 2018, al Registro Nacional de Lugares Históricos del Servicio de Parques Nacionales.
Durante sus años de actividad, el Miami Marine Stadium recibió a importantes artistas y personalidades. Elvis Presley utilizó el lugar como escenario para la película Clambake, estrenada en 1967, mientras que Gloria Estefan también formó parte de la historia musical del recinto.
Uno de sus episodios más recordados estuvo protagonizado por Jimmy Buffett. En 1985, el cantante ofreció allí un concierto que terminó lanzándose desde un escenario flotante al agua para unirse a nadadores y navegantes que disfrutaban del espectáculo.
Buffett, fallecido en 2023, había escrito una carta a las autoridades de Miami un año antes de su muerte para pedir que el estadio fuera preservado. Lo describió como una “pequeña catedral de diversión musical” y recordó aquella presentación como una de las experiencias más divertidas de su carrera.
El lugar también fue escenario de acontecimientos políticos y religiosos. En 1972, el presidente Richard Nixon y Sammy Davis Jr. compartieron escenario durante un acto de campaña. Además, el estadio acogió servicios religiosos de Pascua al amanecer y celebraciones dedicadas a la Virgen de la Caridad del Cobre.
Tres décadas de abandono
El Marine Stadium cerró en 1992 después de sufrir graves daños durante el huracán Andrew. Desde entonces, el recinto permanece cercado y cubierto de grafitis. Su capacidad original era de 6,500 personas.
A pesar de su deterioro y de los años sin funcionamiento, distintos estudios determinaron que la estructura continúa siendo segura. Según el arquitecto Richard Heisenbottle, encargado del proyecto de restauración, las barras de acero galvanizado utilizadas para reforzar el concreto durante su construcción original ayudaron a evitar un deterioro mayor.
La propuesta actual contempla modernizar el espacio sin perder sus características históricas. Las obras incluirían nuevas instalaciones y adaptaciones para cumplir con los requisitos actuales de accesibilidad.
Miami votará por su futuro
La propuesta sometida a votación permitiría que la ciudad establezca un acuerdo de administración con una empresa privada. Miami conservaría la propiedad del estadio y de los terrenos que lo rodean, mientras que la compañía asumiría la gestión del espacio.
El proyecto también plantea transformar la amplia zona de estacionamiento en un parque multifuncional con instalaciones recreativas públicas y áreas destinadas a eventos especiales. Los ingresos generados permitirían financiar reparaciones y mejoras del estadio, mientras la ciudad pagaría una tarifa de administración a la empresa.

Emi Guerra, cofundador de Breakwater Hospitality Group y vinculado al grupo seleccionado para asociarse con la ciudad, considera que la ubicación y las vistas podrían convertir el recinto en un destino comparable al Red Rocks Amphitheatre de Denver.
Sin embargo, no todos respaldan la propuesta. Ernesto Cuesta, presidente de la Asociación de Propietarios de Viviendas de Brickell, apoya preservar el monumento, pero teme que los grandes eventos generen ruido y tráfico y afecten a los residentes y a la fauna de la zona. Su alternativa sería crear un parque con más espacios verdes.
El costo definitivo de la restauración todavía no está determinado. El comisionado Damian Pardo sostiene que el proyecto no recaerá sobre los contribuyentes y considera que ha llegado el momento de recuperar uno de los lugares más representativos de Miami.
Fuente: Telemundo51





