La recuperación del papa León XIV tras una cirugía pulmonar ha reavivado una pregunta sobre el funcionamiento de la Iglesia católica: ¿quién asume el liderazgo cuando el pontífice está enfermo y no puede ejercer plenamente sus funciones?
Aunque el Vaticano dispone de estructuras para mantener la administración en marcha, el derecho canónico no establece un procedimiento específico para resolver una incapacidad prolongada del Papa.
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León XIV, de 71 años, fue sometido a una operación de 90 minutos en el Hospital Gemelli de Roma, durante la cual le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. Según la información difundida por el Vaticano, pasó una noche tranquila y se ofrecerían más detalles sobre su estado de salud durante la jornada.
El diagnóstico de cáncer de pulmón también generó incertidumbre sobre su viaje previsto a Uruguay, Argentina y Perú.

¿Quién queda al frente de la Iglesia católica?
La situación recuerda la hospitalización de su antecesor, el papa Francisco, en febrero de 2025. Sin embargo, la enfermedad de un pontífice plantea un escenario distinto al de su fallecimiento o renuncia, casos para los que sí existen normas de sucesión establecidas.
El Papa es la máxima autoridad de la Iglesia católica y del Estado de la Ciudad del Vaticano. Su función comprende responsabilidades religiosas, administrativas y diplomáticas. Cuando no puede desempeñar sus tareas de manera presencial, la Curia Romana, el órgano de gobierno eclesiástico, mantiene buena parte de la gestión cotidiana.
En ese contexto, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, ocupa una posición central. Su trabajo incluye la supervisión de asuntos administrativos y diplomáticos, por lo que suele describirse como una figura similar a la de un primer ministro.
No obstante, sus atribuciones tienen límites. Filipe Domingues, director del Centro Laico en Roma y especialista en asuntos vaticanos, explicó que el secretario de Estado no puede asumir decisiones reservadas al pontífice, como el nombramiento de obispos.
Tampoco puede sustituirlo en otras funciones específicas, entre ellas la aprobación de canonizaciones o la emisión de determinados mensajes dirigidos a los fieles.
Por tanto, aunque la administración puede continuar, la autoridad del Papa no se transfiere automáticamente a Parolin ni a otro integrante de la jerarquía eclesiástica.
El vacío legal ante una incapacidad prolongada
El derecho canónico establece procedimientos para la sucesión papal cuando el pontífice fallece o renuncia. Sin embargo, no detalla cómo actuar si permanece vivo, pero una enfermedad le impide ejercer sus responsabilidades.
El Canon 335 contempla la posibilidad de que la Santa Sede esté “vacante o totalmente impedida”, aunque no define con precisión qué significa que esté totalmente impedida ni establece los pasos para resolver esa situación.
La diferencia con otros cargos de la Iglesia es significativa. El Canon 412, por ejemplo, contempla que una diócesis pueda quedar impedida cuando su obispo no puede ejercer la autoridad por enfermedad, exilio u otras circunstancias. En esos casos, el gobierno puede pasar a un obispo auxiliar o al vicario general.
No existe una disposición equivalente que determine quién debe asumir las funciones papales cuando el pontífice queda incapacitado.
¿Puede renunciar un Papa por motivos de salud?
Una posible salida sería la renuncia. En 1965, el papa Pablo VI escribió cartas al decano del Colegio Cardenalicio para plantear qué hacer si una enfermedad grave le impedía continuar. Décadas después, Francisco confirmó en 2022 que había dejado escrita una carta de renuncia para utilizarla en caso de incapacidad médica.
Sin embargo, el derecho canónico establece que la renuncia papal debe ser “libre y manifiesta”. Esto deja una cuestión sin resolver: cómo se activaría una carta si el pontífice ya no pudiera expresar su voluntad.
En 2021, un grupo de expertos propuso que, ante una incapacidad completa, el Colegio de Cardenales asumiera la gestión de la Iglesia y designara una comisión para evaluar periódicamente la condición del Papa.
La propuesta incluía revisiones médicas cada seis meses y un posible procedimiento para elegir un sucesor si se determinaba que el pontífice no podía continuar.
Hasta la fecha descrita en la información, el Vaticano no había adoptado ese mecanismo. Así, la recuperación de León XIV vuelve a poner de relieve una cuestión institucional pendiente: cómo garantizar la continuidad del liderazgo de la Iglesia si un Papa no puede ejercer sus funciones durante un periodo prolongado.
Fuente: BBC




