La popularidad de los inhibidores del GLP-1 crece de forma acelerada. Solo en Reino Unido, más de un millón y medio de adultos los han utilizado en el último año y millones más se declaran interesados.
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Este auge refuerza la necesidad de informar con claridad: las inyecciones pueden ser eficaces y ofrecer beneficios reales para la salud, pero al suspenderlas sin una estrategia integral, el rebote de peso no solo es posible, sino altamente probable.
Una nueva investigación médica encendió las alertas sobre lo que ocurre cuando las personas dejan de usar inyecciones para adelgazar como Ozempic, Mounjaro o Wegovy.
El estudio, publicado en el British Medical Journal, concluye que quienes suspenden estos tratamientos recuperan el peso perdido hasta cuatro veces más rápido que quienes abandonan una dieta convencional, un hallazgo que reabre el debate sobre el uso a largo plazo de estos fármacos y sus límites reales.

Inyecciones
Los investigadores analizaron datos de 37 estudios que incluyeron a más de 9,000 pacientes con sobrepeso u obesidad.
Los resultados muestran que las inyecciones basadas en agonistas del GLP-1 permiten perder cerca de una quinta parte del peso corporal, una cifra superior a la que se logra solo con dieta.
Sin embargo, una vez que el tratamiento se interrumpe, el cuerpo responde con una rápida recuperación del peso, a un ritmo promedio de 0.8 kilos por mes. A ese paso, muchas personas vuelven a su peso inicial en aproximadamente un año y medio.
En contraste, quienes adelgazan mediante dieta pierden menos peso, pero lo recuperan con mayor lentitud, alrededor de 0.3 kilos mensuales.
Esta diferencia explica por qué los especialistas advierten que los medicamentos no son una solución mágica ni definitiva, sino una herramienta médica que exige planificación y acompañamiento.
La doctora Susan Jebb, investigadora de la Universidad de Oxford y una de las autoras del estudio, subraya que los pacientes deben conocer este riesgo antes de iniciar el tratamiento.
Según explica, la mayoría de los datos provienen de ensayos clínicos controlados y el seguimiento posterior a la suspensión del medicamento no supera el año, por lo que las cifras actuales funcionan como una estimación, no como una predicción absoluta.
Aumento acelerado de peso
El motivo del aumento acelerado de peso tiene una base biológica clara. Estas inyecciones imitan la hormona GLP-1, responsable de regular el apetito y la sensación de saciedad.
Al recibir niveles artificialmente elevados durante un periodo prolongado, el organismo puede reducir su producción natural de esta hormona y disminuir su sensibilidad a sus efectos.
Mientras la medicación se mantiene, el apetito permanece bajo control. Cuando se suspende, ese freno desaparece y el hambre reaparece con intensidad.
El doctor Adam Collins, experto en nutrición de la Universidad de Surrey, explica que muchas personas describen este momento como un cambio brusco, casi automático.
El apetito vuelve con fuerza y aumenta la probabilidad de comer en exceso, sobre todo si el control del peso dependía únicamente del fármaco y no de cambios reales en la alimentación o en los hábitos diarios.
Por esta razón, entidades como el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido recomiendan estas inyecciones solo para personas con obesidad y riesgos médicos asociados, no para quienes buscan bajar algunos kilos por razones estéticas.
Los médicos suelen insistir en que el tratamiento vaya acompañado de una dieta equilibrada, actividad física regular y seguimiento clínico, con el objetivo de construir una base que permita sostener el peso a largo plazo.

Algunos especialistas incluso consideran que, para ciertos pacientes, el uso de estos medicamentos debería prolongarse durante años.
Mantener un peso menor durante dos o tres años podría ayudar a reducir el desgaste de las articulaciones y disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares o renales. No obstante, estos beneficios potenciales aún requieren estudios más amplios y de mayor duración.
La popularidad de los inhibidores del GLP-1 crece de forma acelerada. Solo en Reino Unido, más de un millón y medio de adultos los han utilizado en el último año y millones más se declaran interesados. Este auge refuerza la necesidad de informar con claridad: las inyecciones pueden ser eficaces y ofrecer beneficios reales para la salud, pero al suspenderlas sin una estrategia integral, el rebote de peso no solo es posible, sino altamente probable.
Fuente: BBC






