Un estudio realizado por investigadores españoles permitió identificar una proteína que desempeña un papel fundamental en el desarrollo del cerebro y que ayuda a comprender el autismo y la esquizofrenia.
El hallazgo ofrece nuevas pistas sobre cómo se forman los circuitos cerebrales y qué ocurre cuando ese proceso se altera.
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Los científicos de la universidad de Salamanca, España, consideraron que este descubrimiento podría abrir la puerta al desarrollo de futuros tratamientos dirigidos a corregir algunos de los problemas asociados con estos trastornos.

Interruptor esencial para el cerebro
La proteína está denominada MSK1 y, según los científicos, funciona como una especie de interruptor que regula procesos esenciales para el crecimiento y la maduración adecuada de las neuronas.
El estudio, publicado en la revista científica Molecular Psychiatry, permitió observar por primera vez la importancia de esta proteína en la formación de las conexiones neuronales que hacen posible el funcionamiento normal del cerebro.
De acuerdo con los investigadores, cuando la proteína MSK1 funciona correctamente, ayuda a que las neuronas desarrollen estructuras complejas y establezcan una comunicación eficiente entre sí.
Sin embargo, cuando está ausente o presenta alteraciones, pueden producirse cambios importantes tanto en la estructura cerebral como en el comportamiento.
Para comprender mejor el papel de esta proteína, el equipo científico desarrolló un modelo experimental utilizando ratones modificados genéticamente mediante tecnología de edición genética.
Luego, eliminaron la presencia de la proteína MSK1 para analizar qué ocurría en el cerebro durante el desarrollo. Los resultados mostraron cambios significativos en la región cerebral conocida como estriado, una zona profunda del cerebro que participa en funciones relacionadas con el movimiento, el aprendizaje, la motivación y las interacciones sociales.
El estriado fue elegido porque contiene niveles especialmente altos de esta proteína, lo que hacía pensar que podía desempeñar un papel importante en su funcionamiento.
Los hallazgos revelaron que la ausencia de MSK1 provocó una reducción en el volumen de esta región cerebral y alteraciones importantes en la estructura de las neuronas.

Cambios en la conducta por ausencia de la proteína
Además de los efectos observados a nivel cerebral, los investigadores detectaron modificaciones importantes en el comportamiento de los ratones que carecían de la proteína MSK1.
Los animales mostraron dificultades para interactuar socialmente, menor interés por actividades consideradas normales y un aumento de comportamientos relacionados con estados depresivos.
Estas características llamaron la atención de los científicos porque guardan similitudes con algunos síntomas presentes en trastornos del neurodesarrollo y enfermedades psiquiátricas.
Por esta razón, los expertos consideran que el estudio ofrece una nueva herramienta para entender mejor los mecanismos biológicos que podrían estar involucrados en condiciones como el autismo, la esquizofrenia y el síndrome de Rett.
La proteína MSK1 actúa como un puente entre las señales externas que recibe el cerebro y los programas genéticos que regulan el desarrollo neuronal.

A juicio de los científicos, comprender este mecanismo podría permitir diseñar medicamentos capaces de influir sobre este proceso y corregir algunas alteraciones antes de que provoquen daños más severos.
Aunque todavía queda un largo camino por recorrer antes de que estos hallazgos se traduzcan en tratamientos disponibles para pacientes, los resultados representan un avance importante en la búsqueda de nuevas estrategias médicas.
De hecho, hay altas probabilidades de que en el futuro este hallazgo tenga mayor incidencia y permitirá explorar si la proteína MSK1 desempeña algún papel en patologías y si su manipulación contribuye al desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas.
Millones de familias dentro y fuera de España han buscado desesperadamente respuestas a los problemas neurológicos. Este hallazgo no solo transformaría la forma en la que se evalúa el autismo y la esquizofrenia, sino que permitirá comprenderlas y tratarlas desde una parte mucho más consiente a nivel científico.
Fuente: Molecular Psychiatry y EFE





