¿Has sentido que no sabes cuál es tu identidad? Que no eres “ni de aquí ni de allá”… Quédate, y sigue leyendo entonces.
Hay una frase que he escuchado muchas veces: “No me siento de aquí… pero tampoco de allá.” Al principio pensé que era una sensación pasajera. Con el tiempo entendí que es una experiencia compartida por muchos inmigrantes.
Leer más: Autocuidado: receta de belleza para tu día a día
La sensación de pérdida de identidad

Foto: archivo
La sensación de pérdida de identidad no sucede de un día para otro. Un día descubres que una expresión que usabas nadie la entiende a tu alrededor. Otro día, mientras hablas con tu familia o tus amigos en tu país de origen, mencionan lugares, personas o acontecimientos de los que ya no sabes. Y es así como te vas dando cuenta de que allá todo continuó sin ti. Pero que tú también cambiaste.
Y es aquí donde muchos creen que deben elegir entre una cultura y otra.
La respuesta corta es: no.
No tienes que dejar de escuchar la música con la que creciste, ni dejar de hablar español con tus hijos, ni ocultar tu acento para ser aceptado. Integrarse no significa renunciar a tus raíces. Significa aprender a vivir en una nueva cultura sin perder aquello que te da identidad.
Sin embargo, adaptarse también implica permitir que el nuevo lugar haga parte de ti.
Porque el mayor obstáculo no está en aprender cosas nuevas, sino en cómo pensamos sobre esos cambios.

Foto: archivo
Por ejemplo:
Si piensas que: “Me da pena hablar porque me equivoco”, quizá podrías reemplazar ese pensamiento por: “Si me equivoco, es porque me estoy atreviendo a aprender y eso es de valientes”
Si piensas que: “Es difícil conectar con personas de otra cultura”, quizá podrías reemplazar ese pensamiento por: “Cada nueva cultura amplía mi mundo y mis oportunidades.”
Si piensas que: “La comida de mi país sabe mejor”, quizá podrías reemplazar ese pensamiento por: “Puedo seguir disfrutando la comida de mi país mientras descubro nuevos sabores.”
Si piensas que: “Nunca voy a sentirme parte de este lugar”, quizá podrías reemplazar ese pensamiento por: “Puedo crear un hogar donde quiera que esté.”
Transformar tus pensamientos sobre tu identidad
Eso es lo que hacemos en coaching: mirar lo que piensas y ayudarte a transformar esos pensamientos en otros que te permitan adaptarte mejor a tu nueva realidad. No es cambiar quién eres, sino ayudarte a desarrollar confianza, flexibilidad y claridad para que puedas vivir una vida que disfrutes cada vez más.
La integración no empieza el día en que hablas inglés perfectamente. Empieza cuando dejas de sentir que debes escoger entre ser “de aquí” o “de allá”.
inSouth Tips:
Crea nuevas tradiciones familiares
No todo tiene que ser como era antes ni como es ahora. Combinar ambas culturas en pequeñas celebraciones, comidas o actividades puede ayudarte a fortalecer tu sentido de pertenencia.
Celebra el bilingüismo como una fortaleza
Hablar dos idiomas es mucho más que traducir palabras. Es la capacidad de moverte entre dos mundos, conectar con más personas y preservar parte de tu identidad cultural.
Permítete evolucionar
No eres la misma persona que llegó hace algunos años, y eso está bien. Adaptarte, cambiar de opinión o adquirir nuevas costumbres no significa perder tus raíces, sino sumar nuevas experiencias a tu historia.
Disfruta de nuestra edición septiembre-octubre, The Food & Culture Issue, aquí.


Fuente: Elizabe Gómez del Valle | Psicóloga y Life Coach




