Un estudio publicado en Current Biology advierte que mantener el horario de verano durante todo el año en Estados Unidos podría aumentar los riesgos para los niños que van a la escuela. Habría más luz al final de la tarde, pero el amanecer se retrasaría durante el invierno y muchos estudiantes viajarían en la oscuridad durante los meses más fríos.
Leer más: Trump enfrenta nuevos reproches mientras Obama lanza duras críticas contra su gobierno
Científicos de la Universidad de Washington analizaron los horarios de inicio de clases de más de 16,000 escuelas en 14 estados, que reúnen aproximadamente a 8.6 millones de niños. Compararon tres escenarios: el horario estándar permanente, el sistema actual de cambios dos veces al año y el horario de verano permanente.
Cuando termina el horario de verano, los relojes se atrasan una hora: amanece y anochece antes según el reloj. Así, hay más claridad por la mañana y oscurece más temprano. Con el horario de verano permanente, el sol saldría una hora más tarde en invierno.

Horario de verano permanente
Quienes apoyan la propuesta valoran evitar los cambios de reloj y ganar luz vespertina. La Ley de Protección de la Luz Solar, aprobada por la Cámara de Representantes en julio, plantea hacer permanente ese horario.
Sin embargo, el estudio calcula que la modificación sumaría alrededor de 356 millones de desplazamientos escolares antes del amanecer cada año en los 14 estados examinados, frente al sistema vigente. Al proyectar los resultados a escala nacional, los investigadores estimaron más de 2,000 millones de trayectos adicionales en condiciones de oscuridad.
Para estudiar los riesgos, el equipo revisó accidentes de tráfico mortales ocurridos entre 2015 y 2024. Analizó más de 10,000 siniestros de las mañanas escolares, entre las 7:00 y las 8:30. Antes del amanecer, la probabilidad de que hubiera un peatón involucrado fue un 77 % mayor que después de la salida del sol.
Entre los menores de 5 a 18 años, la probabilidad de que un peatón estuviera implicado en un accidente fue más del doble durante las mañanas oscuras. La médica Leana Wen, experta en bienestar de CNN, explicó que los conductores tienen más dificultades para distinguir a los peatones y que los niños, por su menor estatura, pueden resultar menos visibles.
La especialista aclaró que la investigación no modificó los horarios oficiales para medir directamente los accidentes. En su lugar, combinó horarios escolares, cálculos de la hora del amanecer y registros históricos. La estimación nacional utilizó como referencia una hora hipotética de inicio de clases a las 8:00, que no corresponde a todos los centros educativos.
El posible impacto tampoco sería igual para todas las familias. Wen señaló que los niños de hogares con menores ingresos podrían verse más afectados, pues algunos llegan temprano para participar en programas de desayuno escolar y dependen más de caminar o utilizar el transporte público.
Como alternativa, algunas organizaciones médicas y especialistas del sueño favorecen mantener el horario estándar durante todo el año. Este conserva más luz por la mañana y se ajusta mejor a los ritmos circadianos, los relojes biológicos que regulan el sueño y el estado de alerta. La luz matutina ayuda a sincronizarlos y comunica al cerebro que es momento de despertar.
Ante el cambio del 1 de noviembre, Wen recomienda retrasar la hora de acostarse unos 15 minutos diarios durante los cuatro días anteriores. También sugiere ajustar las comidas y otras rutinas nocturnas, mantener horarios regulares, recibir luz natural por la mañana y evitar las pantallas antes de dormir.
Cuando anochezca más temprano, los niños que regresen caminando o en bicicleta deberán usar ropa reflectante, instalar luces en sus bicicletas, cruzar por lugares señalizados y desplazarse acompañados por un adulto o un grupo de amigos.
Fuente: CNN




