Casi uno de cada tres adultos en Estados Unidos que actualmente tiene presión arterial alta y no recibe tratamiento podría beneficiarse de medicamentos, de acuerdo con un nuevo estudio que analiza el impacto de las directrices actualizadas sobre hipertensión.
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La investigación estima que cerca de 10 millones de estadounidenses cumplen los nuevos criterios de la Asociación Estadounidense del Corazón y el Colegio Estadounidense de Cardiología para recibir medicación.
Según sus autores, ampliar el tratamiento podría evitar aproximadamente 200,900 muertes por cualquier causa y 162,600 fallecimientos relacionados con enfermedades cardiovasculares durante los próximos diez años.

Hipertensión
El estudio, publicado el 29 de julio en Journal of the American Heart Association, examinó información de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición correspondiente al período comprendido entre 2009 y 2018.
Los investigadores utilizaron esos datos para calcular qué habría ocurrido si durante esos años se hubieran aplicado las directrices de hipertensión previstas para 2025.
Nuevos criterios amplían los candidatos
La presión arterial considerada ideal se sitúa por debajo de 120 mmHg de presión sistólica y 80 mmHg de presión diastólica. Cuando los valores rondan los 130/80, los médicos suelen recomendar modificaciones en el estilo de vida, entre ellas aumentar la actividad física.
Sin embargo, las nuevas herramientas para evaluar el riesgo cardiovascular pueden ampliar considerablemente el grupo de personas consideradas candidatas a recibir medicamentos.
La herramienta PREVENT, desarrollada por la Asociación Estadounidense del Corazón, incorpora factores como los niveles de azúcar en sangre, la función renal y el riesgo individual de enfermedad cardíaca durante los siguientes diez años, además de la presión arterial.
Con este método, unos 81 millones de estadounidenses podrían ser candidatos a recibir medicación contra la hipertensión. De ese grupo, alrededor de 23 millones de adultos sin enfermedades cardiovasculares pasarían a cumplir los criterios establecidos por las nuevas directrices. De ellos, aproximadamente 9.7 millones no recibían tratamiento.
El cardiólogo Mustafa Al-Jarshawi, autor principal del estudio y especialista de la Universidad de Keele, en Inglaterra, señaló que las personas que cumplen los criterios para recibir medicación presentaron un riesgo de muerte un 23 % menor que quienes no recibían tratamiento.
Para las muertes relacionadas con enfermedades cardíacas, la reducción del riesgo alcanzó el 50 %.
Los adultos con diabetes serían quienes podrían obtener mayores beneficios, debido a que esta enfermedad y la presión arterial alta suelen presentarse conjuntamente y pueden incrementar el riesgo cardiovascular.
La hipertensión requiere cambios sostenidos
El tratamiento de la presión arterial no depende únicamente de los medicamentos. El estudio también destaca la importancia de mantener hábitos que contribuyan al control de este factor de riesgo.
Entre las medidas señaladas se encuentran aumentar la actividad física, mejorar la alimentación, controlar el consumo de sustancias, reducir los niveles de estrés y mantener un peso saludable. La recomendación es comenzar con cambios pequeños y sostenibles, sin pretender modificar todos los hábitos de manera simultánea.
El cardiólogo Andrew Freeman, director de prevención cardiovascular y bienestar en National Jewish Health, destacó que la presión arterial puede convertirse en un factor especialmente peligroso cuando se combina con otros riesgos para la salud.
El cumplimiento del tratamiento también representa un desafío. Aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses con hipertensión no toma de manera regular los medicamentos que le fueron recetados, según un estudio publicado en julio de 2025 en JAMA Cardiology.
Para facilitar la adherencia, Freeman propone vincular la toma del medicamento con actividades cotidianas, como programar una alarma o colocar el pastillero junto al cepillo de dientes. También plantea mantener una pequeña cantidad de medicamentos en lugares habituales, como el bolso, la cartera o el automóvil, para reducir los olvidos.
Los resultados ponen el foco en la detección y el tratamiento temprano de la hipertensión, incluso entre personas jóvenes. Según Freeman, el aumento de enfermedades crónicas, diabetes y otros factores de riesgo en adultos jóvenes hace necesario prestar mayor atención al control de la presión arterial y a las medidas destinadas a reducir sus consecuencias a largo plazo.
Fuente: CNN





