A veces, un gesto sencillo termina dejando una huella mucho más profunda de lo que imaginamos. Para Glenda Domínguez, esa lección llegó en una fría jornada de voluntariado, cuando conoció a una mujer que vivía en las calles y, sin pensarlo demasiado, decidió entregarle su abrigo y ofrecerle un abrazo.
La reacción de aquella desconocida se quedó grabada en su memoria y terminó reafirmando algo que hoy sigue guiando su vida: no se necesitan grandes acciones para cambiar el día de alguien, a veces, basta con hacerle sentir que no está solo.
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Su historia de servicio no comenzó con este gesto, pero sí la impulsó a seguir ayudando desinteresadamente y con la mirada puesta en dar lo mejor a aquellos que no la conocen. Como inmigrante, Glenda tuvo que adaptarse a nuevas culturas, aprender otro idioma y abrirse paso en un país diferente sin perder el enfoque.

Glenda Domínguez, una mujer impulsada por la fe
Glenda llegó a Estados Unidos a los 24 años, junto a su esposo e hijas. Su primera parada fue Nueva Jersey, un lugar donde comenzó a desarrollar un vínculo especial con el trabajo comunitario y a descubrir el valor de tender la mano a quienes atraviesan momentos difíciles.
Su motivación tiene una raíz espiritual. Como creyente de la fe cristiana, encuentra inspiración en el ejemplo de Jesús y en su manera de acercarse a los demás.
“Una de las cosas que más admiro de Jesús es el amor al prójimo y el velar por su bienestar”, explica al hablar de lo que la impulsa a servir.
Esa convicción se convirtió en una guía para sus decisiones. Para Glenda Domínguez, ayudar no depende de lo que una persona pueda recibir a cambio, sino del compromiso genuino de contribuir al bienestar de otros.
Sin embargo, llevar esa filosofía a la práctica fue complejo. Aprender un nuevo idioma, comprender distintas costumbres y adaptarse a otra sociedad fueron parte de su proceso como inmigrante. A eso se sumó una lección que considera esencial y es hacer las cosas por amor y no por beneficio personal.

Un abrigo y un abrazo que la marcaron para siempre
En 2016, mientras vivía en Nueva Jersey, Glenda Domínguez participó como voluntaria en organizaciones que trabajaban con personas sin hogar, entre ellas They Have Name y Restaurando Vidas. Parte de su labor consistía en salir a las calles para atender a quienes vivían en condiciones de vulnerabilidad.
Fue durante una de esas jornadas cuando protagonizó una experiencia que todavía recuerda con especial emoción.
El día era muy frío. En medio de la actividad, Glenda se encontró con una mujer estadounidense que, según recuerda, atravesaba una situación muy difícil. Al verla, decidió quitarse el abrigo y entregárselo. Después, la abrazó con fuerza.
La mujer, con lágrimas en los ojos, le agradeció el gesto y le dijo algo que Glenda nunca olvidó: “nadie me había abrazado así nunca, ni se había preocupado por calentarme cuando tenía frío”.
Para Glenda Domínguez, el encuentro le permitió comprender que detrás de cada persona que necesita ayuda, hay una historia que merece respeto y atención.
Desde entonces, el servicio y la entrega, la disposición de escuchar y atender forman parte de su manera de relacionarse con la comunidad. A su juicio, escuchar, orientar, ofrecer apoyo y tratar a cada persona con dignidad también son formas de servicio.
“Las personas necesitan información, guías y una comunidad que los valore”, añade.

Agentes de cambio en el Upstate
Cuando habla de lo que significa servir en Greenville, Glenda Domínguez pone el énfasis en la unión, la gratitud y las oportunidades que surgen cuando las personas trabajan por un propósito común.
“Significa unificar una comunidad, abrazar las oportunidades y ser agradecido con lo que Greenville nos da”, señala.
Actualmente, Glenda Domínguez continúa desarrollando esa vocación en Greenville a través de su participación en Escogidas y Multicultural ESL, dos espacios desde los que contribuye al acompañamiento y la orientación de otras personas.
En Escogidas, organización fundada en 2011 por la pastora Elizabeth Dos Santos, trabaja en el área de gestión comunitaria, una labor vinculada con el apoyo a mujeres y sus familias.

Mientras que en Multicultural ESL, se desempeña como maestra de nivel introductorio de inglés. Desde esa posición, contribuye a que las personas comiencen a familiarizarse con un idioma que resulta fundamental para desenvolverse en la vida cotidiana, acceder a información y aprovechar nuevas oportunidades.
Quienes deseen apoyar las iniciativas en las que participa pueden conocer más sobre Escogidas a través de su página web, Escogidas.online. La organización recibe donaciones económicas para continuar su trabajo con mujeres y familias.
En el caso de Multicultural ESL, existe la posibilidad de colaborar como maestro voluntario de inglés, así como apoyar iniciativas de orientación y ayuda comunitaria.





